El ojo de Diane Arbus

En las condiciones en que está el mundo en estos días (ya llevamos varios siglos así) me la he pasado pensando en la inmortalidad del cangrejo y cosas sobre el ser humano, espero que este post sea el último de ello y pase a cosas más serias. Artistas varios se han interesado por el ser humano y han plasmado su visión personal a través de las letras, la música, el arte en general; pocos lo han hecho por medio de la fotografía como Diane Arbus y luego de una profunda influencia del cine[1].

La condición humana no siempre fue de su interés ya que inició su carrera con trabajos para revistas de moda y sociedad, sin embargo, en los años sesenta inicia con su época más álgida. La incomodidad, la tensión, el desconcierto y lo perturbador generan un sentimiento desolador proveniente de sus fotografías. Ellas son la decidida exhibición del deterioro, y desencanto del ser humano y la rara belleza que en él habita a pesar del impacto de la imagen. Protagonistas de la marginalidad, aquellos que habitan en la periferia de la sociedad son sus modelos más recurrentes, sin embargo, llegó a aplicar la misma técnica con celebridades como Normal Mailer, Mae West y Jorge Luis Borges.

Los personajes miraban directamente a la cámara, lo que hace que el flash revele sus defectos y al colocarlos en el centro de la foto no cabe lugar en donde distraerse. Su intención era producir en el espectador temor y vergüenza pues Arbus eligió señal directamente a la humanidad y decirle: esto también eres tú. Sean fenómenos de circo, gente estéticamente deforme o enfermos mentales mostraban el alejamiento de la humanidad que se volvió más evidente cuando lo que era para todos claramente bello (como un niño modelo para ropa infantil) lo transformó en algo igual de monstruoso.
Arbus exhibe que la gente que se juzga a sí misma normal puede ser anormal y aquellos considerados monstruos sean lo más humano. De igual forma refleja con su lente el dolor del alma humana de aceptar lo que se es y la incomodidad de ser consciente cuando, como modelo, de que se le está retratado (de ahí la importancia de establecer una comunicación entre fotógrafo y modelo). Esa molestia debido a la señalización y a la revelación en la imagen provoca que el espectador pase de la molestia y desasosiego (de estar ante algo que no desea afrontar) a una fascinación inquisitiva y personal.

[1] Diane Arbus obtiene influencia de la película dirigida por Tod Browning, “Freaks”.
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