Moda, estilo e independencia femenina: Coco Chanel.

En un viejo tianguis de la Ciudad de México (unos lo conocerán en sus respectivos países como mercado de pulgas o mercado sobre ruedas) al pasar me encontré con un viejo bolso de mano (estilo cartera), lo compré porque estaba en buen estado, es negro y sencillo, los forros interiores son de color salmón y viene con un compartimiento para un peine, el cual aún trae. Me puse a examinarlo y encontré la etiqueta de quien lo fabricó, investigué y la compañía como tal no existe.
En el centro de ciudad aún está la tienda que lo vendía, investigué más y resultó ser un exquisito bolso de los años veintes en perfecto estado y muy elegante, por cierto. Cuento mi anécdota primero por presumir de mi reciente adquisición y también por quien me hizo pensar el bolso sobrio de los años veintes, una mujer que luchó por su independencia y por una nueva expresión de feminidad en el modo de vestir.
El orgullo no siempre es un pecado, puede ser lo único que nos salva. De una costurera de día y una cantante de cabaret por la noche, Gabrielle Bonheur, mejor conocida en el mundo de la alta costura como Coco Chanel, pudo revolucionar el estilo al vestir. Fue una mujer fuerte e inteligente que aún en el final de su vida demostró cómo es que se debe morir.
Mostró que la sobriedad y sencillez puede ser aún más seductora que cualquier cosa exageradamente adornada. Poseía una belleza sensual, discreta y femenina a pesar de su corte varonil de cabello. Inició su carrera como modista (ahora ya reconocida como diseñadora de ropa y moda) con unos sombreros sencillos y elegantes. En los años veintes instaló su primera Casa Chanel en París y su frase más célebre fue: «Todo lo que es moda pasa de moda».
Se codeó con artistas como Ígor Stravinski (quien se enamoró de ella), Sergei Diaghilev, George Bernard Shaw y Jean Cocteau. Todos ellos vieron en ella a una pionera del feminismo, no sólo por su independencia sexual sino por el empeño en la eficiencia y el buen detalle, en lo pulcro de los diseños, por ser una mujer hiperactiva con mal carácter.
Sus aportes no sólo fueron prendas sencillas, cómodas, elegantes y distinguidas si no que también puso en evidencia que una mujer emprendedora puede llegar a poseer un negocio y que con el paso del tiempo puede prosperar con satisfacción, es decir, ser económicamente independiente.
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