El arte con sangre entra.

Existen varias piezas de arte inspiradas en el ser humano y el material con el que están hechas son precisamente el ser humano. Las instaciones creadas por artistas propositivos parten de la idea de que el ser humano y el arte están correlacionados no sólo porque imagina y piensa o porque su belleza inspira si no porque ya en sí su forma puede ser modificada y en ello puede desprenderse el arte. El hombre es materia prima para ser transformada, sin embargo, es difícil concebir una pieza en la que no solamente se emplee como soporte y medio del arte.
Es presentarlo en un estado puro, es decir, sin que internvengan varios materiales que lo superen o sin tener que recurrir a accesorios o volver al cuerpo humano una parte más de la instalación. Desde el crecimiento hasta el cambio de apariencia y los líquidos que emana pueden volverse arte sin decaer en un simple artificio o parafernalia (por decirlo con delicadeza). Ese cuerpo que se modifica, ese cuerpo que se mueve y emana es la pieza que se presenta en la exposición. En ocasiones, el mismo artista recurre a su propio cuerpo para dar cuenta de esa estética totalmente natural, describe, con ello, que el cuerpo manifiesta el espíritu que no se puede ver.
No podría decir que es una idea reciente ya que desde 1919-1921 Man Ray (1890-1976) realizó una serie de fotografías a Marcel Duchamp (1887-1968), entre ellas la famosa estrella de cinco picos que adornaba la zona rapada de la cabeza. Desde entonces es difícil presentar el cuerpo humano sin que esté no se desprenda para dar cuenta de un tema relacionado con él. Desde la guerra o el amor o la paz y en otros casos no pase de ser un instrumento más para la totalidad de la pieza como la mera sustitución de un pincel o un maniquí.
El empleo del cuerpo humano es una apertura para infinidad de temas desde el “transformismo“, forma del Body art, hasta la forma de interectuar físicamente con otros. El artista Spencer Tunik, conocido en el mundo por su obra, es vivo ejemplo de este tipo de trabajo y, por ende, se encuentra en el centro de ello mientras que en la periferia, en México, tenemos el trabajo de la artísta plástica Rosa María Robles.
En su mometo (23 de junio de 2007) ella aplicó a su instalción sangre en cobijas para sustituir las que fueron retiradas por la policia del Museo de Arte de Sinaloa. En su exposición “Navajas” lo que deseaba era dar a conocer la creciente violencia que la sociedad enfrenta en un silencio a voces. Ya que no podía emplear las cobijas relacionadas con homicidios que tenían que ver con el narcotráfico decidió usar su propia sangre.
A pesar de que el propósito de Rosa María es una denuncia más que la manifestación del ser humano como arte-objeto no deja de cumplir lo que Nietzsche decía y que es la finalidad de utilizar al ser humano como pieza artística: “Escribe tú con sangre y te darás cuenta de que la sangre es espíritu”.

 

La revista on line de “R-ed arte y género” contiene más información sobre el Cuerpo como arte-objeto con el artículo “Viejos cuerpos, nuevas corporalidades” de Rodrigo Parrini: http://revista-red.pueg.unam.mx/cuerpo_mundo/parrini_rodrigo.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s