Las vocales malditas y los textos lúdicos

La literatura siempre es lúdica pues tiene como misión primera entretener, quizá no siempre diviertan las tragedias pero siempre nos interesan. Aquellos textos que pretenden incluir un alto grado de diversión y estrategia son difícilces de realizar si no es que se posee ingenio y agudeza como lo promueve Baltasar Gracían en su libro Agudeza, arte de ingenio.
En 1988 Óscar de la Borbolla publica su libro Las vocales malditas. De entrada la hazaña de Borbolla es reconocida por que en cada cuento exclusivamente interviene una vocal y desde el título: “Cantata a Satanás”, “El hereje rebelde”, “Mimí sin bikini”, “Los locos somos otro cosmos” y “Un gurú vudú”.
A parte de echar mano al lipograma (omisión de determinadas letras del alfabeto en la elaboración de un texto), el esfuerzo y estrategia de Borbolla consiste en construir un cuento como tal. Es decir, cada uno son piezas literarias en la que se puede acceder a una historia congruente y de ahí pasar a una universalidad dentro de una historia que llega a ser verosímil en la medida de sus posibilidades, en concreto hablo de los problemas en la construcción del cuento de la U.
Exigir que utilizara la misma forma de escritura para ese cuento es difícil, sin embargo, guarda el mismo tono subversivo, un ataque a las concepciones establecidas como las historias bíblicas en el cuento A y E o en el cuento de la O en donde requiere algo de filosofía metafísica a pesar de desarrollarse en un manicomio y que, por ello, es mi cuento favorito y por el que llegué a conocer a Borbolla, (él todavía se mantiene activo en su blog: oscardelaborbolla-estudios.blogspot.com).
El libro costa de cinco cuentos y unas ilustraciones de José Luis Cuevas con la finalidad de enriquecer el libro y también de atraer a un editor que quisiera publicarlo. A pesar de los problemas que tuvo el escritor para publicarlo, no desmerece un lugar en la literatura mexicana y menos en la literatura lúdica. Las vocales malditas es un libro que juega y dificulta la lectura en voz alta, entretiene por las historias que cuenta y divierte por la unión de esa agudeza e ingenio con la que trabaja Óscar de la Borbolla.

“El Hereje Rebelde”

Desde el estrés del Jefe el edén decrece, el excedente le pertenece, se ejercen leyes dementes, se debe beber detergente en vez de leche, ser pelele, ser pedestre, ser deferente; es menester entretenerse en tejer redes, en prender rebeldes. En el este, trece rehenes perecen de sed; en el frente fenecen de herpes, de peste. El edén ennegrece, se pretende reprender herejes, perderles.

-¡Eh, Esther, ven!, relee el deber. El jefe se excede.

-¿Prevees el tren del semestre?…

Me enteré del brete de gente decente en el este: nenes, bebés perecen. El clemente es el Hereje Rebelde: desprende el ente del crecer, mete el entender, cede excelentes mercedes. El Rebelde merece el belvedere…

-Esther, eres efervescente. Ten en mente el menester del Jefe, es rete vehemente, de repente crece, reverdece, expele seres…

-Ese vejete me prende. Es jefe, regente, gerente. Perennemente deberes: “llévenme el neceser”, “llénenme de peces”, “repten”, “trepen”, “dejen de verme”, “récenme preces”, “enderécense”, “respétenme”, “festéjenme”, “perseveren”, “refrénense”, “esperen”, “vegeten”, “déjense”. Se cree el Ser, el Tres Reyes; es el jején del edén.

-¡Esther! ¡Detente! ¿Pretendes descreer de Él?

-¡Efrén, temerle es endeblez! ¡El presente debe ser del Rebelde! Él es terrestre, es el envés del Jefe. De él es ese “dejen de depender”, ese “mézclense”, ese “bésense”, ese “deséense”. El entender debe extenderse.

-¡Esther, se te mete el Rebelde!

-¡Emerge Efrén!, eres decente. Despréndete de ese pelele, es memez de bebel. Ve de frente, mereces se te respete, se te deje beber, expeler semen, tenderte en el césped. Mereces se te revele el ser del éter celeste, se te eleve, se te deje emprender. El emprender es el eje del entender…

-Efrén se mece: es el deber del Jefe enfrente del descreer rebelde; teme le desherede, le eche del edén, le fleten de res, le llenen de herretes; Esther le embebe, se mete en él, le vence: “Tenerme en el césped… tenerme trece veces… excederte… es… es… excelente Efrén”.

De repente el éter emerge del celeste Jefe: “¡Ejem! ¡Dejen de entenebrecerme, seres febles! ¡Vermes! Refléjenme, venérenme, échense, desesperen. Les generé de heces en el retrete del desdén, les presté el verde edén. Les exenté de fenecer. Les estrellé el éter. Les enderecé el pesebre. Les enseñé el deber… ¡Me entenebrecen, seres herejes, les perderé! ¡Recelen! Efrén, desde este mes debes merecer el jerez. Te meteré vehemente sed. Este deber te merme, te reste, te cercene… Esther, eres gente terrestre, plebe de rebelde, te he de vencer. Desde el belem, Efrén te despeche, te cele, te frene…”

El Jefe les expele, les mete reveses dementes, el eje del edén cede, el templete se estremece, el verde se desprende, se ennegrece el vergel. Se les ve perder el esplendente ser: Esther envejece, Efrén precede. El brete es de meses, de repente entrevé en el celere presente encenderse el éter: es el Rebelde.

“Un gurú vudú”

Un gurú vudú, un Duvulur, supusu un mundu futuru mu suyu; un mundu cuyu multutud frustrudu pur sus Tuntuns Mucutus nuncu luchuru, nuncu junturu sus músculus puru hundur su curul. Su tutur, Pupu Duc, un sultún mu crul, un furúndulu du Luzbul, fundú su brutul club cun un grupúsculu du brujus du truculuntus trucus cun sustu vudú. Muchus uñus ul publu sufrú pústulus, sudú jugus púrpuru, tuvu tumurus du pus, susurrú su runcur, su humbru, su murtu, su cruz. Husu muchu, Pupu Duc cun vuz guturul murmurú:

—Duvulur, tu Pupu Duc su pudru, sucumbu, su vu puru ultrutumbu. Tu turnu llugú…
—¿Mu turnu llugú? ¿Tú, tudu un gurú vudú su pudru? (Bu, bu)
—¡Uscuchu burru, pun tu cucuruchu! ¡Tú usurpurús mu curul!
— (Bu, bu) Tú, tu pudrus.
—¡Uscuchu tu futuru!
— (Bu, bu)
—Puru guzur dul usufructu du tu Pupú Duc dubus cumplur dus custumbrus: prumuru luzur tu culu u lus grungus sun rufunfuñur, sun rufunfuñur pus tú urus unu sucursul; u sugundu, dudus fundur tu cultu, fulgurur. Qu tu cultu suplu lu culturu. Sun culturu, tu chusmu surú chusmu hustu ul fun. Nuncu plurul, pun tu pulsu brutul cumu un súcubu du Luzbul.
—Pupú duc, lu chusmu ruju: “¡Pulcrutud! ¡Un mundu justu!”
—Pun un muru. Usu Tuntuns Mucuts…

Duvulur pusu su bustu pur tudu lugur, justú su grupu du brujus, tuvu su curul, su cúpulu; hurtú, fu ul súmmum du lu unjustu, tuvu ugustu u Luzbul; sun umburgu nu supu, su futuru sucumbú pur un tumultu qu cumu un ulud sulfurú u lus grungus. Trutú du supurur su sustu cun fusulus u puñulus, mutulú surus humunus, zumburun sus muñucus vudú; mus ul funul huyú. Ul gurú pululu cun su furtunu buju lus nubus du Purús, lus grungus buscun un nuvu sultún, “gud gurú”, u lu chusumu sun rumbu, sun turnu, sun mundu, muscullu: “¡Luz! ¡Luz!”, dundu tumbus.

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