Ares, dios de la guerra

En el episodio anterior, Artemisa nos mostró su sensual y casta figura además de sus aventuras de la infancia y su carácter irascible. Sin embargo, uno de los pocos hijos de Zeus y Hera que demostraba tener mucho más que ira, era Ares, dios de la guerra.

Él es el primogénito del Olimpo y, a diferencia de Atena, es la locura de matar, la violencia y crueldad de la batalla, incluyendo los horrores de ésta. Con tal de ver semejante espectáculo no le importaba de quién fuera la batalla o contra quién, su deseo era guerrear y contemplar los horrores de la batalla. Por ello, no era del agrado de Zeus además de que tenía el mismo carácter intolerable que Hera así que por esa causa, se dice, que le temían.

Sea por una cosa u otra, mandaron al sanguinario dios lejos a vivir con su abuelita Rhea en Tracia, por ende, Ares es un dios enteramente extranjero. Aunque creció a lado de su abuela sin amor de sus padres, no la pasó tan mal pues en esa región adquirió costumbres barbaras y a la vez disfrutó de la compañía de su niñera, Tero, cuyo nombre es la raíz de la palabra bestial.

Él es la contraposición de su hermanastra Atenea, quien es la personificación de la meditación y la sabiduría en los asuntos bélicos, por lo que no se llevan tan bien e incluso han discrepado por el patronazgo de una ciudad, en concreto, Atenas. Pese a ello no pudo evitar enamorarse de la diosa virginal y para obtener los favores de su hermana recurrió a la vieja Anna Perenna (diosa romana) con la finalidad de conseguile una cita. Sin embargo, en lugar de llegar Atena a encontrarse con Ares, llegó la misma Anna Perenna para acostarse con él así que se burló del dios simplemente por el placer de ridiculizarlo. ¡Tómala!, por caliente.

Por ello, el dios prefiere violar de quien se enamora como ocurrió con Pirene, madre de Cicno y Diomenes, ambos serían luego reyes de Tracia. Igual hizo con Agraulo, quien tuvo a Alcipe. Esta hija de Ares era tan bella que Halirrotio, hijo de Poseidón, intentó violarla por lo que Ares lo mató y sospecho que no ha deber sido de un sólo golpe.

Poseidón al ver a su hijo asesinado demandó justicia a Zeus y se llevó a acabo un juicio en el monte Areópago, en donde Ares fue absuelto del asesinato por el veredícto de los Olímpicos.

Como ves, Ares inteseaba muy seguido y eso lo metía en muchos problemas. Sus arrebatos lo ponen en aprietos y hasta en toneles. Una vez dos gigantes ctónicos, conocidos como los Alóadas: Oto y Efialtes, encadenaron y encerraron al dios en una urna de bronce por 13 meses. Y hubiera estado ahí por toda la eternidad si Hermes no hubiera escuchado sus gritos y lo hubiera rescatado. Pero esta travesura no quedó impune porque Artemisa engañó a los Alóadas haciendo que ambos se arrojaran sus lanzas, matándose.

No contaré la relación de Ares con Afrodita porque requiere de su propio episodio pero diré que tuvieron por lo menos tres hijos. La ninfa Harmonía, la concordia, a quien se le atribuye la descendencia de las Amazonas, la cual prefirió convivir más con su mamá. También están Deimos, el miedo que hace huir, y Fobos, el miedo que paraliza, quienes le hacen cohorte a Ares junto con Eris, la discordia y Enyo, el horror (la cual se presenta siempre bañada en sangre fresca y seca).

Ares tenía una cuadriga tirada por cuatro sementales inmortales con bridas de oro, que respiraban fuego y que lo llevaban por el campo de batalla para disfrutar de los espectáculos sangrientos que sucedían ahí. De entre los demás dioses, Ares era reconocido por su armadura de bronce y por su lanza. En el arte griego clásico sus atributos usuales eran un casco crestado y su lanza con la cual derrotaba fácilmente a sus enemigos.

Aunque su animal favorito es el perro, su animal emblema es el ave carroñera, es decir, pájaros como lechuzas, buitres y hasta el pájaro carpintero (desconozco el porqué se incluye a éste). También tenía otro tipo de aves, las Ornithes Areioi que tenían plumas que lanzaban como si fueran dardos y les servían para resguardar un altar amazónico en su honor que se encontraba en una isla del mar Negro.

Eso sí, no todo es sangre con Ares pues, a su conveniencia, podía traer la paz gracias a la guapa de su hija Harmonía. Ejemplo de ello es un mito de los que más me gustan y resumiré: Cadmo un día se topó con un dragón acuático, hijo de Ares, y lo mató. Luego enterró sus dientes en la tierra de los que crecieron guerreros descendientes del dios, los espartanos. Seguro ustedes conocen al menos a unos 300. Previendo la furia de Ares, Cadmo se casó con Harmonía y fundó la ciudad de Tebas.

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