Hefesto, artesano steampunk

En el episodio anterior, vimos lo intenso que era Ares cuya esencia es la crueldad y vigor de la batalla, pero también es capaz de tener hijos muy peculiares como los que le dio Afrodita, esposa legítima de Hefesto.

Hefesto era hijo de Hera, quien lo engendró sola, celosa porque Zeus había dado a luz a Atena, nacida de su cabeza. Existen versiones de que él nació antes que Atena; así como hay versiones de las razones por las que este dios fue arrojado del Olimpo. Si bien fue porque era un bebé feo o por querer salvar a su madre de Zeus, de todos modos fue expulsado del monte sagrado.

Hefesto cayó durante nueve días y noches hasta el océano, donde dos diosas del mar lo acogieron y criaron en la isla de Lemnos. En la caída quedó lisiado pero la nereida Tetis (madre de Aquiles) y la oceánide Eurínome no le hicieron el feo. En la isla creció hasta convertirse en un maestro artesano en el conocimiento del metal, la escultura y la herrería.

Hefesto es dios del fuego y la forja, así como de los herreros y artesanos por lo que empleó esta destreza para urdir un plan, una venganza. Tras haber fabricado joyas para sus nanas y tronos de oro para Zeus y otros dioses, Hefesto elaboró uno más de diamante para su madre. El obsequio para ella era hermoso pero sobretodo era mágico y cuando Hera se sentó, no pudo levantarse. La trampa a todos tomó por sorpresa.

Así que los dioses rogaron a Hefesto que la liberara pero él se negó aun cuando Ares le pegó. Dioniso tuvo que emborracharlo para persuadirlo. Una vez que llegó al Olimpo y ya sobrio, él impuso condiciones rotundas para liberar a su madre. La más peculiar fue contraer matrimonio con la diosa de la belleza y del amor, Afrodita.

La artesanía requiere de belleza y gracia por lo que Hefesto se creyó con el derecho de casarse con la diosa. Cabe decir que ninguna fuente dice que sea feo, sólo que tenía cojera. Es de barba hirsuta, sudoroso, musculoso y de pecho velludo.

Él estaba contento por desposar a Afrodita por lo que le forjó joyería y hasta un cinturón que la hacía más deseable. Empero él no pudo evitar que Ares visitara su fragua cuando aquel hacía flechas para Eros, quien le dio una al dios de la guerra por lo que se prendó de Afrodita.

Desde entonces Afrodita se acostaba en secreto con el salvaje de Ares hasta que Helios, quien todo lo ve, enteró a Hefesto. Al saberlo fraguó otra ingeniosa venganza: tejió una sutil e invisible red de plata irrompible y la colocó sobre su cama en donde los amantes al reunirse quedaron presos.

Pero Hefesto no quedó contento con eso puesto que llamó a todos los demás dioses olímpicos para presenciar el espectáculo y burlarse de los dos amantes. Varios comentaron que con gusto intercambiarían de lugar con Ares tan sólo por estar con la diosa pero todos mantuvieron su tono de burla. El esposo engañado no los liberó hasta que prometieran no verse más y aunque ambos lo hicieron, al levantar la red los dos escaparon.

Él y Afrodita son una pareja estéril aunque con otros tuvieron descendencia. En especial Hefesto con una de las Gracias, cuyas hijas son: Eukleia, buena reputación y gloria; Eupheme, correcto discurso; Euthenia, prosperidad; y, Philophrosyne, amabilidad.

Hefesto con otras mujeres mortales también tuvo hijos: Perifetes (ladrón muerto por Teseo), Palemón (héroe y argonauta), Árdalos (un gran escultor) y Radamantis (uno de los jueces que se halla en el inframundo). Nota curiosa: los romanos adhirieron a su descendencia al ladrón Caco y a su hermana Caca.

Así que tras sufrir una infidelidad y ejercerla varias veces, Hefesto continuó haciendo lo que más amaba, forjar. Hizo la égida y rayo de Zeus; el casco y sandalias de Hermes; el carro de Helios; el arco y las flechas de Eros; el casco de invisibilidad de Hades; el collar de Harmonia; la armadura de Aquiles; las castañuelas de bronce de Heracles; la protección de hombro de Pélope y el cetro de Agamenón.

Desde su fragua en Lemnos y con ayuda de sus cíclopes podía crear desde joyas hasta guapas autómatas llamadas Kourai Khryseai, también conocidas como las “doncellas doradas”, quienes poseían belleza, inteligencia, fuerza y el don del habla para atender al dios en su palacio hecho por él mismo.

Es presentado con gorro redondo (pilos o morrión), que junto con el exomis (túnica ligera) fue usado por la infantería ligera, lo que hoy en día serían los soldados rasos. Así que Hefesto era ingenioso, atractivo pero tullido y forjaba belleza, desde trampas y cadenas como las de Prometeo hasta elementos mágicos, las cuales imagino al estilo steampunk.

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