Perséfone, la reina del inframundo

En el episodio anterior la diosa de la tierra arada, Démeter, daba vida pero también recibía a la muerte. Además de tener con Zeus a una hija: Koré o “muchacha” era una doncella hermosa cuya más sensual característica son sus brazos blancos.

Evidentemente, al ser hija de un dios de las alturas (Zeus) y de una diosa terrenal (Démeter) no tenía una posición estable en el Olimpo, por ello, tendía a convivir más con las ninfas por lo que solía vivir lejos de otros dioses pues se sentía mejor con la naturaleza floreciente.

Al ser una doncella bella inspiraba ternura más que una pasión desmesurada, por ende, fue cortejada por Hermes, Ares, Apolo y Hefesto. Pero ella era una niña bien que no soltaba prenda a nadie y prefería andar con sus amigas. Como hija de tigresa, pintita, ella representaba a las semillas y plantas antes de germinar. Recolectar éstas era su actividad favorita.

Mientras se encontraba recolectando flores en la tierra de Enna, con sus amigas se abrió la tierra en dos y de ella brotó un varón tenebroso. Era Hades, quien se abría paso desde su infernal reino para raptarla pues se había enamorado de ella.

Las ninfas tan sólo pudieron presenciar el hecho y cuando Deméter se enteró que no hicieron nada por evitar que se llevaran a su amada hija, las convirtió en viles sirenas como castigo.

Aterrada y en brazos de Hades, Koré llegó hasta el corazón del inframundo. Contempló al barquero, al can cerbero, los ríos del Ades, etc., y supo que aunque el palacio de Hades era enorme y lleno de piedras preciosas refulgentes con la luz artificial que existía ahí no había vida alguna ni luz solar ni alegría, cosas que ella amaba.

Él le ofreció banquetes y hospitalidad además de declararle su amor pero ella estaba asustada y triste esperando volver a ver la luz del día. Como diosa podía estar sin comer (seguramente él le proporcionaba ambrosía, comida universal de los dioses) pero no evitaba tener hambre y aunque no hacía caso de las propuestas de su captor, llegó el momento en que el hambre la venció.

Justo en ese instante Hermes se dirigía por ella para rescatarla, según órdenes de Zeus, pero Hades ya la había convencido de comer un poco de rica y jugosa fruta que se hallaba en el inframundo, la granada. La muchacha comió unas semillas de granada y cada una la ataría un mes con su nuevo esposo. Se había convertido en Perséfone, “la que lleva la muerte”.

Perséfone se convirtió en la diosa del inframundo, quien recibía a las almas mortales mas cuando estaba con su mamá lo estéril se iba y florecía el mundo. Como reina del Ades, mostró clemencia una vez y sólo porque envidiaba que a una mortal sí la rescataran préstamente de su reino de sombras.

Orfeo tocó música tan conmovedora que fue pase para llevarse a su esposa, Eurídice, de vuelta al mundo de los vivos. Como es bien sabido, Orfeo no debía voltear a ver a su mujer hasta que le diera por completo la luz solar pero la miró y ella regresó al Ades. Ésta no fue la única visita de un mortal vivo que Perséfone tuvo en el inframundo. La Doncella recibió a Odiseo, quien la llama “Reina de Hierro”.

Esto es así porque como reina debe tener un caracter inquebrantable y ser inflexible. Por ello no quería compartir a Adonis con Afrodita. Casada, casada pero bien que Perséfone deseaba un consorte como Adonis porque estaba guapo pero a pesar de eso celaba a su marido Hades. Cuando el dios del inframundo persiguió a una ninfa llamada Mente, Perséfone decidió impedir que se acostase con ella y la convirtió en la planta de menta.

Y es que aunque se volvió una reina inclemente y con fuerte carácter por influencia de su esposo, Perséfone tenía aun su pegue por su belleza. El joven mortal Pirítoo prometió a su amigo Teseo que haría suya a Perséfone y, a su vez, éste prometió casarse con Helena, hija de Zeus. Teseo secuestró a Helena, en cuanto vio que ya tenía edad de conocer marido, con la ayuda de Pirítoo. Así éste supo que también lo ayudaría.

Dejaron a Helena con la madre de Teseo, Etra, aunque luego fue rescatada por sus hermanos. Mientras creían que habían triunfado en el rapto, fueron por su segundo objetivo y viajaron al inframundo al reino de la amada de Pirítoo, Perséfone. Con un plan con maña, Hades los recibió.

Hades fingió ofrecerles hospitalidad y preparó un banquete bajo el pretexto de que eran de los pocos mortales vivos que habían llegado hasta ahí. La venganza llegó cuando ambos se sentaron y serpientes se enroscaron en los pies de los dos amigos. Tiempo después Teseo fue finalmente rescatado por Heracles pero sólo él.

Empero, la diosa era buena y linda cuando estaba con Deméter, por eso, eran conocidas como “las Deméters” o simplemente como “las diosas”. Esto es así porque el rapto de Perséfone y la búsqueda de su madre son parte de los ritos de iniciación en los famosos misterios eleusinos. El misterio develaba la promesa de la inmortalidad en el reino subterráneo de Perséfone, en la ausencia de vida, la inevitable muerte y la nada.

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