Belerofonte y Pegaso (Primera parte)

Pegaso y Belerofonte y AteneaEn el episodio anterior, Perseo mata a Medusa y liberta a Andrómeda con ayuda de los instrumentos que le dieron Las Ancianas; empero, este héroe en cuanto asesina a la Gorgona deja libre a dos monstruos, Crisaor y Pegaso, éste último se fue volando como era de esperarse. Sin embargo, Pegaso tendría la oportunidad de conocer a otro héroe con el que haría grandes hazañas como matar a una bestia más monstruosa que él.

Corinto se halla en el estrecho que separa la Grecia continental de la peninsular y es mejor conocida por su comercio. Corinto es, en fin, un reino portuario por excelencia ya que tiene dos puertos, uno en oriente y el otro en occidente, así que es próspero. Ahí crece Belerofonte, hijo de la princesa de la ciudad Megara, Eurínome, quien a pesar de estar casada con Glauco, se acuesta con Poseidón.

Al nacer, la ahora reina de Corinto le pone por nombre a su hijo Hipónoos, sin embargo, las circunstancias lo harían cambiar de nombre y vida. Un día el joven sale con su hermano o mediohermano Delíades o Bélero de cacería cuando involuntariamente lo asesina. Fue así como fue llamado “asesino de Belero”: Belerofonte. Luego de la muerte, el chico debido a la pena se destierra a la urbe más cercana.

PegasoAbandona su tierra y como suplicante va a purificarse hasta el reino de Tirinto, en donde el rey Preto lo acoge como huésped y lo purifica. Petro estaba casado con Estenebea, princesa de Licia, quien en cuanto ve a Belerofonte se “enamora” y lo conmina a ser su joven amante.

Al él negarse a esa relación, ella tergiversa el asunto y para vengarse por el desaire lo acusa falsamente de intentar seducirla o violarla. Petro cree ciegamente en la palabra de su esposa por lo que desea la muerte de su huésped Belerofonte pero hay un problema que logra eludir: para no violar las leyes sagradas del hospedaje, lo envía con Yóbates, su suegro y rey de Licia, para que sin que sepa Belerofonte, lo maten.

Preto encarga a Belerofonte llevar una carta de recomendación sellada a Yóbates, misiva en la que en realidad pide la muerte del joven. Aunque Belerofonte llega a Licia y le dan una gran bienvenida por lo que el rey licio tampoco puede matarlo debido a las leyes de la hospitalidad. Cabe decir que los primeros nueve días se la pasan en festejos y en la mañana del  décimo día, Yóbates abre la carta que le entregara el chico.

peleaEl rey licio sin otra salida opta por mandar a Belerofonte a matar al monstruo llamado Quimera, con la esperanza de que acabara con él. Antes de realizar la labor, Belerofonte consulta al adivino Poliido quien le dice que se apodere de Pegaso cuando beba de la fuente Pirene. Pegaso vive con las Musas del monte Helicón, Beocia, pues un golpe de su pata había hecho brotar la fuente Hipocrene. Belerofonte llega a tierra beocia pero no encuentra al caballo alado así que no le queda más que dormir antes de seguir pero en su sueño se le presenta Atena y le dice: domarás a Pegaso si sacrificas un toro y untas con su sangre una brida de oro que consagrarás a Poseidón.

También le revela al héroe en dónde anda este monstruo por lo que se dirige a la Acrópolis de Corinto, en donde llega a otra fuente: Pirene. Previo ritual, Belerofonte lo encuentra y se le acerca de apoco, mientras que Pegaso al sentirlo con uno de los cascos agita el agua que bebe. El caballo alado alza la cabeza con inquietud y parece disponerse a correr o a volar. Belerofonte, sabiendo que se halla bajo la protección de Atena, avanza.

Cuando Belerofonte se acerca al monstruo, éste se estremece y en un  movimiento Belerofonte se abalanza e intenta ponerle la brida de oro. A pesar de que Pegaso ofrece resistencia a ser embridado y a que el joven lo monte, mediante una lucha le coloca la brida y consigue domarlo. Un instante después, Pegaso corvetea sobre el césped, extiende sus alas, las bate briosamente y se lanza al espacio llevando a Belerofonte.

Cabe decir que con este acto Belerofonte se convierte en el primer héroe en domar a un monstruo, domesticarlo y usarlo para su beneficio. Desde entonces varios escritores retoman este reto del héroe: domar a la bestia y usarla en sus aventuras, como Ariosto con el hipogrifo. Belerofonte nunca pensó antes en lograr domar a un monstruo pero ahora debía buscar a otro más, Quimera.
Belerofonte sobre Pegaso
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