El jabalí de Erimanto, cuarto trabajo

la foto(2)En el episodio anterior, Heracles cazó y mostró a la cierva de Cerinea sin necesidad de matarla ni de provocar la cólera de Artemisa. Una vez más, el plan del rey Euristeo ha fracasado. El héroe ha vuelto con vida a Micenas y, triunfante, ha cumplido su segunda tarea oficial.

Por eso, el rey decide pedir que Heracles nuevamente se enfrente a una fiera bestia mas debe capturarla y traerla con vida hasta el refugio del rey. En Arcadia hay un animal enorme que frecuenta las laderas cubiertas de cipreses del monte Erimanto y también los matorrales del monte Lampea, sin embargo, éste hace estragos tanto en la región de Arcadia como en una parte de Élide; ambas rodean al monte consagrado a Artemisa. Cabe decir que los jabalíes están consagrados a la diosa Artemisa a causa de sus colmillos en forma de media luna. La bestia, que se alimenta de gente y crea terremotos, y con sus colmillos arranca árboles de raíz, es conocida como: el jabalí de Erimanto.

En el camino hacia el monte Erimanto, Heracles realiza una parada para visitar a un amigo suyo, el centauro Folo, hijo de Sileno y una ninfa. Para eso va por la tierra Fóloe y en ese lugar tiene un enfrentamiento con Sauro, quien resulta ser un bandido cruel por lo que el héroe lo mata.

Una vez en casa del amigo centauro, Heracles es agasajado por Folo con un festín de carnita asada, aunque cabe decir que él prefiere la carne cruda. Para bajar la comida, el héroe pide un vaso de vino pero Folo no se atreve a abrir el cántaro de vino comunal propiedad de los centauros.

quironHeracles con tanta sed le recuerda las leyes de asilo y que el cántaro es el mismo que, cuatro generaciones antes, Dioniso trajo con ese fin. Sin poderle replicar nada ya que ha apelado a la ley de hospitalidad, Folo decide abrir el cántaro comunal para darle vino a Heracles.

En cuanto lo destapa, los centauros perciben el embriagante olor del vino que les pertenece y se molestan porque sólo ellos pueden beberlo. Todos los hombres mitad caballo se arman con grandes rocas, abetos desarraigados, hachas de carnicero y teas, y van a la cueva de Folo. Heracles nota lo que ha provocado así que los enfrenta. Aquio y Agrio, los dos primeros centauros en entrar a la cueva, usan sus teas. Aunque él esquiva las antorchas, no puede evitar la golpiza, no obstante, mata a varios centauros, entre ellos a Orio e Hileo. El resto huye.

Al ver la fuerza del héroe, van hacia Malea, donde los acogerá su rey Quirón. Para protegerlos, su abuela nublosa Néfele provoca una fuerte lluvia para hacer resbaladizo el suelo y aflojar la cuerda del arco de Heracles. Empero, él no los deja huir y usa su arco con flechas envenenadas para detenerlos. Intenta darle a Élato pero su flecha cae en el rey Quirón.

Con la flecha envenenada ha herido al que fuera su maestro pero éste no muere pues es inmortal. En vano intentan aliviar el dolor de Quirón. Aunque tiene el veneno de la flecha de Heracles (aquellas que untó con la bilis de la Hidra), Quirón no puede morir, por lo tanto, no puede descansar. No encontrará la paz Quirón sino hasta que intercambie con Prometeo su inmortalidad para fallecer. Zeus, rey de dioses, aprueba el arreglo. Así, el sabio Quirón, rey de los centauros, se vuelve la constelación Sagitario pero esa es otra historia.

El único que se quedó en el lugar fue Folo, para enterrar a sus parientes muertos. Mientras disponía los cuerpos, extrajo una de las flechas. Al centauro Folo se le cae la flecha de las manos, atravesándole el pie y al instante lo mata. Heracles, ahora en Fóloe, sepulta a su amigo.

MUERTO

Con esa pena encima, Heracles parte a cazar al jabalí por las orillas del río Erimanto, en el monte del mismo nombre, y comienza a rastrearlo. No le es difícil encontrar al animal pero sí le cuesta trabajo atraparlo. Lo persigue por varias horas hasta que lo desaloja de un matorral.

Lo saca de ahí con gritos y lo lleva a una trampa de nieve. Cuando el jabalí cae, él le salta en el lomo y lo ata. Como con la cierva de Cerinea, Heracles se lo echa sobre los hombros y de este modo lo lleva a Micenas, en donde se lo muestra al rey.

Otras versiones indican que cuando supo que los Argonautas se reúnen para su viaje a Cólquide deja el jabalí en la plaza de un mercado. Por eso, no se sabe quién mata al jabalí pero sus colmillos se conservan en el templo de Apolo en Cumas (son de animal prehistórico).

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