Las yeguas de Diomedes, octavo trabajo

7e668937e529828a5edef0a6ece992d9En el episodio anterior, Heracles atrapó al toro de la isla de Creta y con él se llevó el símbolo del poder del rey Minos, además, se dio el lujo de liberarlo después. Aunque le faltan algunas labores, el rey Euristeo de Micenas se ha dado cuenta que con cada misión exitosa, el héroe obtiene más gloria. Así que para este octavo trabajo, medita lo que ha de pedirle: robar a un rey, provocar una guerra y, si sale bien librado, ser comido por fieras. En resumen, Euristeo ordena a Heracles apoderase de cuatro yeguas salvajes del rey tracio Diomedes.

El regidor de Tracia es hijo de Ares y Cirene. Él es un hombre tan alto que es confundido por un gigante y vive a orillas del Mar Negro. Gobierna a los bistones, que viven en la franja costera delimitada por los ríos Travo y Nesto, los cuales desembocan en el lago Bistónide. Sin embargo, la peculiaridad de Diomedes es la forma en cómo trata a los extranjeros que llegan a su tierra: como comida para sus yeguas.

Tal acto es considerado salvaje y bárbaro no sólo porque deja que las yeguas coman gente sino porque no respeta la regla de la hospitalidad. Por ello, para los estudiosos, la hazaña de Heracles consiste no en el hurto a un gobernante sino en poner fin a la práctica bárbara de Diomedes. Con el fin del reinado bárbaro, llega la civilización. Heracles se vuelve un conquistador de culturas primitivas, claro, si termina la labor.

FMLAC9107_12Aunque los establos reales están en la ciudad de Tirida, se encuentran todavía en el territorio tracio y, por tanto, son protegidos siempre. No está el lugar custodiado por temor al hurto sino por miedo a que las equinas salgan y se coman a cualquiera que se les cruce en frente. Por esa razón, las yeguas están atadas con cadenas de hierro a unos pesebres de bronce esperando a comer la carne de confiados extranjeros. Incluso, en las versiones que las designan como caballos sementales se les nombra como: Podargo, Lampon, Janto y Deino.

Heracles sabe que no es tan fácil llevarse a los animales antropófagos así que recurre a voluntarios para poder hacerle la guerra a Tracia. Con pedir ayuda no desobedece a Euristeo ya que no utilizará a los voluntarios para obtener a las potrancas sino para evitar a los bistones. El barco del héroe, que va a Tracia, hace puerto en Feras para visitar y aliarse con su amigo, el rey Admeto, pues necesita de un ejército.

alcestisEste rey alguna vez fue argonauta, un amigo de Apolo (desde que lo acogió), y burlador de la muerte pues hace poco el dios intercedió por él. Apolo convence a las Moiras de que posterguen la muerte de Admeto de su día predestinado. Para lograrlo, el dios emborracha a las Moiras y ellas acceden a indultarlo si éste encuentra a alguien que muera en su lugar. Con tal petición, Admeto cree que será sencillo encontrarlo. El rey de Feras piensa que uno de sus ancianos padres morirá por él con gusto mas se niegan y su esposa Alcestis toma su lugar por amor a él.

En medio del banquete fúnebre, Admeto recibe a Heracles pues justamente la reina Alcestis acaba de morir. El rey de Feras llora a su esposa Alcestis y descubre que en realidad no quiere vivir, mientras, Heracles consuela a su amigo por su pena. En tanto, cuando Alcestis yace inerte, Tánatos llega pero Heracles lo detiene al verlo y le impide llevársela. En el acto, se la arrebata. Otras versiones cuentan que él no pelea con Tánatos ni hace volver el alma de la reina sino que Perséfone, admirada por Alcestis, la libera.

YeguasDiomedesMoreauEn agradecimiento, Admeto ayuda a Heracles y le cede soldados. El contingente de voluntarios viaja hacia la tierra de Diomedes, Tracia. Pese a lo que pensaríamos, el héroe obtiene a las yeguas pero cuando él y su gente están por partir de la playa son atacados por los bistones. Durante la batalla, Heracles confía las bestias a su amigo Abdero, quien es arrastrado y asesinado por las potras sin que pueda evitarlo.

En tanto, el héroe combate a los tracios. Para vencerlos a todos abre un canal que hace que el mar inunde la llanura baja donde ellos atacan. Cuando los bistones huyen, él los persigue. El rey se hace presente para alentarlos y pierde la batalla pues Heracles le pega con su clava. El rey aturdido muere a manos de Heracles. Unos dicen que lo arrastra y arroja a sus propias yeguas, quienes lo devoran vivo. Cuando Heracles se entera que Abdero fue devorado por las equinas, en su nombre funda la ciudad Abdera, entre Grecia y Tracia, cerca de Dicea.

Victorioso, Heracles ata al carro de Diomedes a las yeguas antropófagas y las lleva a Micenas. Las muestra a Euristeo, quien las obsequia a Hera. El fin de las equinas es vario. Según unas fuentes, con la diosa Hera, viven hasta tener descendencia que terminó con Bucéfalo, caballo de Alejandro Magno. En otras versiones, todavía consagradas a Hera, ellas corren libres hasta el Monte Olimpo en Elide, en donde son comidas por bestias.

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