Las manzanas de las Hespérides, undécimo trabajo (primera parte)

En el episodio anteriorManzana de oro de Hera, Heracles erige sus columnas, hurta el ganado de Gerión y viaja en la copa de Helios hasta ir con el rey de Micenas. Euristeo sabe que le queda poco tiempo y tan sólo dos trabajos para que Heracles quede perdonado por los asesinatos de hijos y sobrinos, así que implora a la diosa Hera para que lo ayude a decidir. Ella le recuerda la primera vez que se acostó con Zeus, no porque lo quiera recordar sino porque derivó en casamiento y en el regalo que la diosa Gea le dio: un manzano de oro.

El tálamo de Hera, donde tuvo sexo con su hermano y esposo, es el huerto de las Hespérides. Está custodiado por las hijas de Atlas y por un dragón. El jardín se halla en las laderas del monte Atlas, donde los potros de Helios terminan su jornada y pasta el ganado del mismo titán Atlas. En un principio, el ganado de ovejas y vacas tenían como vigilantes a las descendientes del titán pero Hera, al verlas cerca del lugar, les encargó su jardín.

Cabe explicar que “las Occidentales” se llaman así porque están lejos de mundo conocido, más allá del fin del orbe, el inicio de la nada. Las Ninfas de la tarde no son peligrosas pero no darán su brazo a torcer y de ser así, está el dragón de cien cabezas para impedir el paso. Ladón llegó al lugar porque una vez Hera descubrió a las chicas hurtando las pomas así que mandó a este vigía que no se despegara del árbol. El monstruo es hijo de la ninfa monstruosa Equidna y Tifón por lo que no sólo es grande y espantoso sino que puede hablar con varias lenguas aunque también se cree que es hijo de Ceto y Forcis e incluso de una sola madre, Gea. Además, por la predicción de Temis sobre el arribo de un hijo de Zeus, Atlas, antes de su castigo eterno, amuralló fuertemente el huerto.

dragonPara obtener las manzanas de oro Heracles debe saber el camino y él no tiene idea de dónde empezar así que anda errabundo por toda la tierra. Primero va a Macedonia en donde en el cruce del río Equedoro, se toma con Cicno, hijo de Ares y de Pirene, y en un enfrentamiento lo mata. Después va a Iliria y llega al río Eridano (hoy, el Po), donde unas ninfas le dicen: hay alguien que puede decirte el camino, el dios Nereo.

Nero es el viejo mar metamórfico, que no ha sido visto en mucho tiempo por dioses u hombres porque tiene la habilidad de cambiar de forma. Es el mayor de los hijos de Ponto y Gea; quizá es el dios de las olas del mar. Doris, a quien desposó, le dio 50 hijas, las nereidas. Para poder preguntarle algo y que use su habilidad de predicción, el dios debe ser sujetado hasta que pida au libertad a cambio de la respuesta.

Heracles lo busca y encuentra pronto, pues las ninfas le dieron su paradero, así que, en cuanto lo ve, lo abraza y Nereo comienza a transmutarse. De inmediato hay entre los brazos de Heracles un león, una serpiente y hasta lenguas de fuego pero él lejos de soltarlo, lo aprieta más. Entonces Nereo, a cambio de su libertad, le revela el camino para llegar al jardín. Mientras lo hace, el héroe lo encadena para que no huya. El semidiós ya fue a Asia (Oriente), a la Europa salvaje y Océano Atlántico (Occidente) y ahora toca conquistar África y el Norte de Europa.

HeraklesNereusCA823De camino por Libia, Heracles siente sed, entonces golpea la tierra y hace fluir agua que más tarde salvará a unos sedientos Argonautas. Al continuar su jornada, se encuentra con Anteo, de quien se dice es rey de Libia, y tiene la costumbre de obligar a los forasteros a luchar. Luego de dejarlos cansados, los mata y pone los cráneos en el techo de un templo de Poseidón. El gigante lo reta a una lucha cuerpo a cuerpo. Lo que ignora Heracles es que el hijo de Gea restituye su fuerza cada vez que su cuerpo toca el suelo.

Sin dar pie a que Heracles acepte el duelo, Anteo lo ataca y el héroe lo derriba fácilmente, lo cree vencido pero el gigante se levanta. Después, Heracles se percata de la relación entre su contrincante y Gea así que para finalizar la interminable lucha, lo levanta en brazos. El héroe sostiene al gigante Anteo en el aire desde un poco más arriba de la cintura. Aprieta todo el torso y los pulmones hasta asfixiarlo. Un cuerpo inerte conectado a las mismas entrañas de la tierra, por más fuerza que su madre quiera cederle, no puede retornar a la vida.

Cuando el conquistador Sertorio (121-72 A. C.) se apoderó de Tánger, vio el enorme esqueleto de Anteo que era 60 codos, cerró la tumba en donde se hallaba y le ofreció sacrificios de héroe. Este es tan sólo uno de los pequeños inconvenientes que le aguardan al héroe puesto que le esperan reyes, dioses y titanes por enfrentar.

tumblr_mb4qo37yDy1qcla2no1_500

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s