Las manzanas de las Hespérides, undécimo trabajo (segunda parte)

Heracles y los egipciosEn el episodio anterior, Heracles obtuvo la ubicación del huerto de las Hespérides para robar las manzanas de Hera y llevarlas a Micenas. Lo malo es que el héroe no sabe que a diferencia de otras labores, es una trampa ya que si consigue las pomas será castigado por los dioses.

Durante su travesía el hermano de Anteo reina Egipto: Busiris es hijo de Poseidón y Lisianasa (hija de Épafo) o de Anipe (hija del río Nilo). En esas tierras africanas, el rey Busiris de Egipto tiene la extraña costumbre de sacrificar forasteros. La razón se la da su sobrino chipriota Frasio (hijo de Pigmalión), augura: la hambruna cesará si mata a un extranjero cada año y Busiris inicia con el mismo adivino. Obviamente, cuando el héroe pasa por Egipto, desean su sacrificio y él no sólo se defiende sino que se enfurece y asesina al mismo rey. Sigue su caminar por Arabia y Etiopía, en donde se topa con el hijo de Títono, Ematión, con quien entabla una lucha y éste termina muerto.

En unas versiones, es aquí donde se sitúa el enfrentamiento entre Cicno y Heracles ya que en el Mar Rojo se le presenta el dios bélico, Ares. Cuando mata al hijo del dios de la guerra no hubo consecuencias del asesinato porque Atena respalda al héroe pero Ares no queda conforme. El dios se revela frente a Heracles con un deseo de venganza así que, sin mediar palabra, está a punto de pelear con él con todo su poder. En ese instante, Zeus interrumpe la colisión de sus dos hijos al lanzar uno de sus rayos en medio del campo de batalla. El impacto es tal que los dos se separan, y a Heracles se le presenta de nuevo Helios y le presta su vasija para irse de África, según dicen ya que el jardín de las Hespérides lo ubican tanto en el continente africano como en el Norte de Europa.

Zeus intervieneDesde África, el héroe parte en la urna solar hasta el Cáucaso (o se adentra más al continente negro), en donde halla al titán Prometeo, a quien libera de su castigo. Para lograrlo, asesina a la gran águila que cada día devora el hígado del condenado, mismo que se restituye por la noche. En gratitud, el vidente le revela dos importantes profecías: no puede tomar las manzanas sino que debe traerlas el también condenado Atlas. El otro vaticinio es que Tetis tendrá un hijo y será más poderoso que su padre. Por eso, Zeus la casará con un mortal y tendrá a Aquiles.

Aún libre del águila, Prometeo continúa en su estado de prisionero porque sus cadenas ahora son un anillo engastado con una piedra caucasia pero no permanece mucho tiempo así porque el héroe pide a Zeus que lo perdone a cambió de la profecía que evita que él se acueste con Tetis. Ahora Prometeo disfruta de la inmortalidad de Quirón, que se la cambia para morir y, a un tiempo, él sobrevivir al águila come-entrañas.

Aunque algunas fuentes dicen que Heracles mismo obtuvo las pomas cuando las Hespérides durmieron al dragón, la gran mayoría incluye a Atlas. El héroe llega con Atlas, quien sostiene por siempre el Universo sobre sus hombros, por haber ayudado a los titanes durante la Titanomaquia (lucha legendaria entre dioses y titanes). Habla con él y le ofrece esto: a cambio de que traiga las pomas, el héroe sostendrá el cielo. El titán acepta con tal de ver a sus hijas. Unos dicen que Atlas teme a Ladón y que para deshacerse de él, Heracles lo mata al dispararle una flecha por encima de la muralla del huerto. Otros más explican que el titán está consciente de que con el canto de las Hespérides el monstruo se duerme y no representa peligro alguno.

HeraclesPrometeo2El padre de las guardianas de las manzanas de oro va al jardín y permanece ahí toda una tarde con sus niñas. Cuando por fin vuelve con Heracles, quien está exhausto por sostener el Universo, Atlas se ofrece para llevar él mismo las pomas a Euristeo. El héroe viendo el embuste, finge aceptar pero le pide al titán solamente que tome su lugar para acomodarse en una posición más favorable. Atlas ingenuamente acepta y Heracles aprovecha para escapar con las 3 manzanas que el condenado, vuelto a su castigo, ha dejado a un lado.

Se supone que el héroe lleva las manzanas sacras hasta el palacio del rey Euristeo pero no parece factible porque son sólo de la diosa Hera. La idea es que Heracles sea castigado por los dioses al descubrirse el robo de las pomas sagradas de la diosa, símbolo de inmortalidad. Para que no pase eso, Atena interviene: él se las da, ella las sustituye antes de mostrarlas en Micenas y así no las tendrán los mortales.

En tanto, Hera llora al dragón Ladón pues también representa su propia derrota. Lo coloca entre las estrellas como la constelación Serpiente. Finalmente, Heracles está a un único trabajo para ser purificado por el rey de Micenas, como se lo dijo el Oráculo de Delfos, y quede perdonado. Empero, Euristeo y la diosa Hera ya le tienen preparada la más peligrosa de las hazañas en un lugar del que nadie ha vuelto, el inframundo.

Hesperides

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