La toma de Pilos y los hijos de Hipocoonte

Néstor

En el episodio anterior, Heracles termina sus años como esclavo de la reina libia Ónfale y torna con su familia, rumbo a Tirinto o Tebas; pero según unos mitógrafos, tiene una deuda pendiente con la ciudad de Pilos e incluso su propia familia, previo al nacimiento del héroe.

Cuando Alcmena y Anfitrión no se casaban todavía, Neleo, rey de Pilos, se unió a Orcomeno, enemigo de la familia, por ende, también ganó la enemistad de aquella. Además de eso el reino de Pilos apoyó a la gente de Élide en la última guerra que entabló Heracles, así que toma venganza por todas las afrentas cometidas.

Como hombre impío saquea e incendia la ciudad de Pilos y mata a los hijos de Neleo (quien escapa), excepto a Néstor, que estaba en Gerania. Ese hubiera sido el final de la urbe de Pilos de no haber sido por la intervención de los dioses. Primero, Atena lucha en favor de Heracles.

Mientras que Hera, Poseidón, Hades y Ares pelean en favor de la ciudad agredida, todos casi en contra del héroe pese a la defensa de Atena. La casta diosa combate con Ares y Poseidón se enfrenta a Heracles: el tridente divino contra la clava del héroe pero, al final, al dios lo obliga a recular.

Libre, él corre a auxiliar a la diosa con la lanza en mano y en una tercera embestida atraviesa el escudo de Ares y lo arroja de cabeza a la tierra. En un movimiento, rasga el muslo divino de Ares y éste huye angustiado al Olimpo, donde Apolo le pone ungüentos que lo devuelven a la lucha.

Entonces, Heracles furioso, cruza el costado de Ares con su lanza, Ades es herido en la espalda con una flecha y a Hera le lastima el seno. Pese a las heridas no es castigado porque no fue él el provocador y no tuvo hybris, es decir, no se comparó con los dioses siendo él mortal.

1350257157669Cabe destacar que a Hera la hiere con una flecha de tres puntas, o sea, una saeta envenenada por lo que su leche es alimento de muerte. También puede ser que estos hechos con los dioses sean representaciones de las guerras entre micénicos (Hera y Poseidón) y dorios (Heracles).

En tanto, el hijo mayor de Neleo, el argonauta Periclímeno, tiene una fuerza ilimitada, puede asumir la forma que desee y entra a luchar. En esta ocasión se transforma en un león, serpiente, hormiga, mosca o abeja, con tal de desbocar los caballos de Heracles pero Atena lo ve. El héroe va a aplastar a Periclímeno cuando se vuelve águila para picarle los ojos, entonces le dispara una flecha en el cuello y muere.

Recordando que Néstor es un buen héroe, Heracles le entrega la urbe Mesena para que la administre él y su prole. No pudo dejarle Pilos porque los pocos eleos que quedaban quisieron reconstruirla a costa de los sobrevivientes pilianos de la ciudad. Algunos mitógrafos sitúan este altercado entre ciudades antes de que Heracles acabe con Élide o una vez habiendo destruido Pilos.

Así inicia: el rey Neleo manda una cuadriga de caballos para ganar un trípode en los Juegos Olímpicos pero Augías de Élide se los apropia. En represalia, Néstor roba 50 rebaños de cada especie de pastoreo y Pilos se cobra “a lo chino” con el botín, con cada eleo que les debiera. Tres días después, los eleos invaden Pilos pero Atena está de parte de los pilianos y del joven Néstor, quien vence a Amarinceo, jefe eleo.

Luego de eso, Heracles sigue con su venganza pues los hijos de Hipocoonte lucharon a las órdenes de Neleo y le negaron purificación por la muerte del príncipe Ífito. Entonces, decide atacar Esparta porque para colmo de males asesinan a su amigo Eono, hijo de Licimio, cuando van rumbo al palacio de Esparta. Y es que un perro lo ataca mientras que los hijos de Hipocoonte defienden al animal a palazos y para cuando Heracles llega, Eono muere.

hercules-guerras-tracia-estrenos-2011-tracian-warsHeracles reúne un pequeño ejército y va a Tegea en Arcadia, donde ruega a Cefeo, el hijo de Aleo, que se le una con sus 20 hijos pero él duda. El rey teme que su gente quede vulnerable pero Heracles le da a Aérope, hija de Cefeo, un mechón del pelo de Medusa en un jarrón broncíneo para cuidar a su gente. Si la ciudad fuese atacada ella debía mostrar la guedeja tres veces desde las murallas y dando la espalda al enemigo pero a Aérope nunca se le presentó la oportunidad.

En la lucha contra Esparta, Cefeo y sus 17 hijos mueren, Hipocoonte y sus 12 hijos igual, así que el héroe toma la urbe por asalto. Ya que Hera no se opone a la toma de la ciudad, él le erige un templo y le sacrifica cabras; desde entonces los espartanos la apodan “comedora de cabras”. Una vez victorioso y en lugar de volver a Tebas, recuerda la promesa hecha en el infierno al príncipe Meleagro de cuidar a su hermosa gemela Deyanira.

 

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Heracles, el esclavo

Ónfale y HeraclesEn el episodio anterior, Heracles quiere casarse con Yole, princesa de Ecalia, y por indignación mata al hermano de ella, Ífito. Al ser el príncipe su huésped, viola las sagradas leyes de la hospitalidad y debe purificarse para que su crimen sea perdonado (una vez más); por eso, Hermes, dios de las transacciones financieras importantes, lleva al héroe a Asia y lo ofrece en venta como un esclavo anónimo más.

Cuando es vendido, el mismo dios del comercio entrega el dinero de la compra, tres talentos de plata, a los huérfanos del príncipe Ífito. Sin embargo, al enterarse el rey Éurito prohíbe a sus nietos aceptar la compensación monetaria pues sólo con sangre se podía pagar esa muerte.

Como había predicho el Oráculo, Heracles es comprado por Ónfale, reina de Lidia, y le sirve durante 1 o 3 años. En su estadía en Asia Menor, la libera de los bandidos que la infestaban y lleva a cabo trabajos secundarios para el bien de la misma reina.

Cabe decir que Ónfale es hija de Yárdano y viuda de Tmolo (con quien tuvo a Tántalo), de quien ella hereda el reino. Tmolo, hijo de Ares y Teógona, muere porque cuando cazaba en el monte Carmanorio se enamoró de Arripe, cazadora y casta compañera de Artemisa. La acosó y Arripe huyó al templo de su señora, donde él la violó. Después, ella se ahorcó y la diosa hizo que un toro matara al rey de Libia. Otro de los hijos del matrimonio, Teoclímeno, enterró a Tmolo en el lugar de su muerte, una montaña, donde después se establecería una ciudad en sus faldas que tomó el nombre del rey muerto.

imageAl poco tiempo de estar como esclavo con Ónfale, a Heracles se le presenta una dificultad que le impide dormir: los Cercopes efesios. Son dos hermanos mellizos, hijos de Océano y Tía, cuyos nombres varían. Son tramposos y mentirosos, y recorren el mundo realizando engaños. Durante las noches, zumban alrededor de la cama del héroe (los griegos creían que eran pesadillas) como mosquitos hasta que los toma, obliga a asumir su forma natural y los ata. Al ir colgados de cabeza al hombro de Heracles, lo único que pueden ver es su trasero, que quedaba descubierto por la piel del león. Al ver que está tostado, los Cercopes se ríen a carcajadas, cosa que a él le sorprende. Cuando se entera del porqué, se ríe y los libera. No obstante, los Cercopes no terminan bien porque al querer engañar a Zeus son transformados en piedras o en monos con largo pelo amarillo.

También el héroe se ocupa de salvar al pastor Dafnis, un hijo de Hermes, y recuperar a su amada novia de manos de un tipo llamado Litierses. Dafnis buscó por todos lados a su amada Pimplea, la cual fue raptada por  piratas y la encuentra como esclava del también llamado Sileo. Litierses es hijo bastardo del rey de Minos y vive en Celenes como labrador. Suele ofrecer hospitalidad a los viajeros a cambio de algo: para hospedarlos, los exhorta a competir con él en la recolección de la cosecha, sin embargo, tal competencia es un engaño porque no acaba nunca. Si su fuerza aminora los azota y si le ganan en un día, los deja dormir pero de noche los decapita y oculta sus cuerpos mutilados en gavillas.

image(5)Por ello, Heracles le hace una visita al labrador en Celenes y justo a tiempo porque así puede reemplazar al pobre Dafnis en la competencia. Pese a la malicia de Litierses, Heracles vence al asesino de forasteros, lo decapita con su propia hoz y arroja su torso al río Meandro. Ambos amantes se reúnen, Dafnis no sólo recupera a Pimplea, sino que ella recibe como dote, por parte de Heracles, el palacio de Litierses.

Ónfale ya presiente lo especial de su esclavo pero aguarda. Junto al río Ságaris, él se topa con una sierpe mata-hombres y destruye-cosechas. Al matar él a la bestia, Ónfale descubre su identidad así que lo libera y lo envía de vuelta a Tirinto, de donde viene originalmente su ascendencia. Heracles llega con su familia, en Tebas, cargado con regalos; mientras que Zeus crea la constelación Ofiuco y conmemora la hazaña de su hijo.

Durante su estancia en Libia, se dice que ella lo viste a la usanza del reino y que hasta intercambian ropas y que él borda. Es posible que con ello se refieran a que deja de ser femenino, un efebo (periodo de entre los 12 a 18 años) y se convierta en un hombre. Y es que Ónfale compra a Heracles como un amante, por ende, le engendra tres hijos: Laomedonte, Lamo y Agelao (antepasado del rey Creso). Por una esclava de Ónfale, Malis, Heracles es padre de Cleodeo y Alceo (fundador de la dinastía lidia que el rey Creso desalojó de Sardes). Cabe destacar que mientras unos mitógrafos sitúan en medio de su cautiverio la aventura del jabalí de Calidón y la de los Argonautas, otros las ponen después.

 

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Heracles busca esposa

En el episodio anterior, Heracles combate en Élide junto con su ejército e interviene en una guerra de Troya, hasta que encalla en Cos. Sin embargo, el héroe tiene todavía cosas pendientes y para contarlas, es necesario un breve retroceso hasta poco antes de su octava labor.

En medio de sus trabajos ve que está solo y refrenda que a Yolao, de 16 años, le da como esposa a Megara, de 33 años, en matrimonio. Solitario, decide salir en busca de una mujer aún cuando todavía está bajo el mando del rey Euristeo y a casi a la mitad de sus 12 labores.

Así, sale a buscar a quien desposar, cuando se entera que Yole, hija de su amigo Éurito, rey de Ecalia e hijo de Melanio, está en ese proceso. La princesa Yole se casará con aquel arquero que pueda disparar su flecha a mayor distancia que el rey y que los cuatro príncipes de Ecalia. Obtener la mano de Yole no será fácil ya que el dios Apolo le ha dado a Éurito un excelente arco y le ha mostrado el secreto para usarlo. Es tan bueno el rey de Ecalia con el arco que afirma superar al dios en puntería, no obstante, está por medirse con Heracles, quien entra a escena.

El héroe vence rotundamente y Éurito lo reconoce como ganador pero se entera que ha repudiado a Megara luego de que él asesinara a sus hijos. El rey obviamente no quiere un esposo ruin como Heracles  para su hija (no sabe que es un héroe gracias a sus hazañas) así que se niega a cederle la mano de Yole. El argumento de Éurito es que Heracles usó flechas mágicas que no equivocan el blanco y que sigue como esclavo del rey Euristeo de Micenas. Los príncipes Deyón, Clito y Toxco de Ecalia apoyan a su papá y expulsan a Heracles del palacio. Éste jura venganza. El único que no está de acuerdo es el hijo mayor, Ífito pues cree en la inocencia del héroe y que su hermana Yole debe ser su esposa.

Heracles expulsado

Poco tiempo después el ladrón Autólico se roba 12 yeguas de Eubea, les cambia el aspecto y las vende a Heracles, quien es acusado del robo. Creen que con ello se venga del insulto de Éurito porque las huellas del ganado van hasta Tirinto y por ello Ífito va a buscar al héroe.

Para cuando Ífito llega, Heracles acaba de traer a Alcestis, reina de Feras, de la muerte (durante su trabajo ocho: las yeguas de Diomedes). Ífito, sin decir sus sospechas, le pide consejo a Heracles, quien promete buscar al ganado hasta que sabe que lo acusan a él del delito. Empero, Ífito ya es su huésped, lo cual en Grecia es algo muy importante a respetar. Sube a una torre y le muestra sus propias yeguas. El príncipe no reconoce a las suyas y Heracles lo arroja al vacío por haberlo acusado de ladrón. Ahora busca purificación por su crimen.

Para obtener el perdón Heracles busca al rey de Pilos, Neleo, que se niega al igual que sus hijos menos Néstor, quien le consigue con quién redimirse. En Amidas, Deífobo, hijo de Hipólito, purifica y perdona al héroe del asesinato del príncipe de Ecalia; no obstante, sus pesadillas siguen.

En el oráculo de Delfos, la pitonisa Jenoclea, se niega a ayudarlo y por eso él se lleva el trípode sacro de Apolo en el que ella se sienta. El dios Apolo indignado por el robo del instrumento sagrado, lucha con Heracles hasta que el rey de los dioses, Zeus, los separa con un rayo. Entonces, Heracles devuelve el trípode y gana una profecía: serás vendido como esclavo por un año y tu costo será dado a los hijos de Ífito.

Como el héroe violó las sagradas leyes de la hospitalidad, será esclavo de la reina Ónfale de Lidia, quien lo compra por 3 años y 3 talentos. Algunos dicen que Heracles no devuelve el trípode sino que lo lleva a Feneo y cuando Apolo se entera, castiga a la ciudad inundándola.

El nombre de Ónfale significa, la del bello ombligo, la sensual. Así que Heracles se vuelve el amante de la reina libia y ella le da 3 hijos. Mientras unos sitúan esto al final de sus 12 encargos otros lo ponen antes de su aventura con los Argonautas y el jabalí de Calidón. Empero, para conocer a la sensual reina, será necesario contar la historia de Heracles como esclavo después.

Heracles y Onfale

El largo volver a casa de Heracles

TelamónEn el episodio anterior, Heracles termina sus 12 trabajos, adquiere perdón, fama y gloria pero no por ello terminan sus grandes aventuras. Se convierte en el héroe olímpico que acaba con los dioses antiguos, un héroe civilizador, conquistador y pacificador pues expande el helenismo. Aunque vuelve al reino de Tebas, donde está su familia, se percata de que hay cosas que dejó pendientes e hizo mientras hacía sus labores. Entre ellas los praxeis (hechos) o expediciones guerreras que Heracles emprendió por su cuenta o junto con otros como los Argonautas. Éstas son las más extrañas campañas porque tuvo expediciones, conquistas dorias y migraciones indoeuropeas, luego de los 12 trabajos.

Lo más extraño de sus aventuras es cuando los mitógrafos ponen al héroe tebano antes de la guerra de Troya ya que es panhelénico. Antes de contar directamente sobre la participación de Heracles en Troya, habrá que dar unos antecedentes cortos. Luego de su trabajo 9, él y Telamón, se topan con Hesione, hija del rey Laomedonte de Troya, desnuda y atada a una roca en la costa troyana. Ella es el sacrifico al monstruo de Poseidón (castigo al rey por no pagarle a él y a Apolo la construcción de murallas y cuidado de ganados cuando fueron mortales).  Como ya es sabido, Heracles la salva y lucha con la bestia pero pasa tres días en el vientre del monstruo aunque sale de él sin pelo.

Niño troyanoPese a la ayuda, el rey troyano ni paga ni honra al héroe así que habrá guerra. En Paros, Heracles erige un altar a Zeus y Apolo, y recluta gente en Tirinto. Así en conjunto van en contra del rey Laumedonte a sitiar el reino de Troya, en donde como lugarteniente escoge a Telamón (padre de Áyax, el primo de Aquiles). Como no tiene paciencia para un largo sitio, Heracles ordena un asalto rápido. Entre él y Telamón derriban parte de las murallas troyanas. Telamón entra antes que el héroe a la ciudad pues elige la cortina occidental construida por su padre Éaco por ser el lugar más débil. Heracles se enfurece por los celos hasta que ve que su astuto amigo recolecta piedras para un altar en honor a “Heracles, el conquistador”.

Ya que los hijos de Laumedonte mueren (menos el menor, Podarces), la  princesa troyana Hesione es dada a Telamón (con ella tiene a Teucro). Como ella es concubina, Heracles le dice que puede perdonar la vida de un troyano y ella escoge a su hermano quien es dado como esclavo. El hermano menor se pasa a llamar Príamo (el redimido) y ella a cambio cede su velo (símbolo de virginidad) a su ahora esposo Telamón. Con el obsequio del velo, Príamo queda en libertad pero algunos dicen que era un mero infante en esa época y que por ello esta parte no puede ser cierta.

Cuando termina esta guerra, Hera está molesta con Heracles por haber intervenido en el asunto y decide asesinarlo con una tempestad. Con el fenómeno meteorológico hace que las naves del héroe encallen en la isla de Cos, la cual él intenta conquistar pero no lo logra y huye vestido de mujer. Zeus se molesta con su esposa y la encadena de cabeza en el cielo mediante yunques. Como es un acto tiránico ningún dios está de acuerdo. Al ver a su mamá castigada, Hefesto, el hijo que más la ama, la ayuda pero por intervenir es arrojado a la isla de Lesbos, donde se lastima.

Heracles, guerreroOtro episodio en que deja una guerra pendiente es cuando nuevamente se le niega retribución por una labor bien hecha. Durante el quinto trabajo, que le es descalificado, Augías se niega a pagar a Heracles a pesar de que su hijo Fileo lo considera justo. Luego de no reconocérsele el trabajo de limpiar los establos de la urbe Élide  y de recurrir a juicios legales, guerrea junto con un aliado. El aliado es el rey Dexámeno de Oleno (de la región corintia), quien le debía un favor. No vencen pero logra una tregua ístmica de 3 años.

En su estadía en Oleno, el héroe conoce a su hija menor, Deyanira o Mnesímaca o Hipólita, a quien desflora después de prometerle casarse. Cuando Heracles se va, el centauro Euritión pide a la chica y cuando el héroe se entera, llega a matar a Euritión y sus hermanos. Lo anterior es para fusionar a Deyanira (hija de Eneo y hermana de Meleagro) con la hija de Dexámeno.

Junto con los corintios, Heracles es derrotado por los Moliones que mataron a su hermano Íficles (según Pausanias), por lo que recurre a la paz. Paz que está por romper luego de tres años y para ello aprovecha el festival en honor del dios Poseidón dado por los eleos, gente de Élide. Durante la celebración, tiende una emboscada y asesina a los jefes Moliones y a Éurito, hijo de Augías, dejando al rey eleo sin sus mejores generales.

Así, corre a conformar un nuevo ejército entre las ciudades del Peloponeso y con éste llega a saquear toda la ciudad de Élide. La única ciudad que sale en defensa de Élide es Pilos por lo que después se la vería con un furioso Heracles. En la refriega, mata al rey Augías y pone en el trono al príncipe desterrado, Fileo, quien celebra la victoria de su amigo Heracles. Sin embargo, Pausanias afirma que Fileo se estableció en Duliquio y el héroe perdonó la vida a Augías, quien fue sucedido por Agástenes.

Rapto de Deyanira por Luca Giordano

El can Cerbero, duodécimo trabajo (segunda parte)

CerberoEn el episodio anterior, Heracles inicia su última labor, se adentra en el inframundo y se encuentra a los príncipes Meleagro y Teseo. En medio de su misión también libera a Ascálafo de su tortura (hijo de la oceánide Aqueronte) que sufre a causa de la diosa Démeter, quien le impuso estar toda la eternidad bajo una enorme piedra. El castigo se debía a que él, como súbdito de Hades, declaró ver a Perséfone comer granada, por lo que debía quedarse con su marido un rato del año. Cuando queda libre, Deméter lo transforma en lechuza campestre. Según Ovidio, Perséfone lo rocía con agua del río Flegetonte, para eso.

Ya que Heracles anda haciendo el bien por todo el inframundo y no tenía idea de dónde ir, se topa con una oscura vaca y la mata. El animal no es común pues es parte del ganado negro de Hades. Él quería dar la sangre de la vaca a las ánimas hambrientas que claman vida. Menetes o Menecio, el pastor e hijo de Ceutónimo, al ver cómo se meten con su ganado, desafía al héroe a luchar pero Perséfone interviene. Heracles le pide a la reina del inframundo una audiencia con su esposo así que ambos van a su palacio y en la entrada ve a Cerbero, quien mueve su cola-sierpe.

caraLogra una reunión con el dios del inframundo y le pide prestado a su fiel perro, a lo que Hades accede, creyendo que el can matará al mortal. Para que el héroe logre sacar al perro de su hogar, el dios impone como condición que pelee con el monstruo de tres testas sin usar arma alguna. Sale del palacio de Hades y, ante las puertas del Aqueronte, encuentra al perro, hijo de Equidna y Tifón, y hermano de Ortro.

La lucha cuerpo a cuerpo es férrea pues la bestia no sólo cuenta con fuerza sino con varias cabezas y su ferocidad. También posee grandes ojos bermejos, iluminados por una luz sobrenatural y siniestra; además, de sus colmillos se desprende un veneno negro y mortal. Como dato curioso, cabe decir que los nombres de sus cabezas son: veltesta (cabeza izquierda), tretesta (tercera cabeza) y drittesta (derecha).

Finalmente, Heracles sale victorioso del combate y aunque lo vence tiene que encadenar al enorme perro para llevarlo a rastras hacia Micenas. Casi al borde del río Estigia, el héroe llega al árbol Leuce, que antes era la ninfa que una vez amó Hades: el límite de los Campos Elíseos. Con sus hojas negras como la muerte, se teje una corona y las que tocan las sienes de él, se tornan plateadas como señal de su éxito. Desde entonces, a Heracles se le consagra el álamo blanco ya que su color albo brillante indica que trabajó y triunfó en ambos mundos.

cerberusAunque Atena lo ayuda a volver a la superficie, él sale por el precipicio de Trecén, por donde hace mucho Dionisio sacó a su madre Semele. Según otra versión, también se aleja de donde entró. Marcha por un sendero que lo lleva a la sombría cueva de Acone, en Mariandina, Mar Negro; y otras más hablan de su salida por Ténaro (templo de Poseidón parecido a una cueva) o por el monte Lafistio, donde está una estatua suya.

Cerbero no está habituado a la luz, se resiste, ladra furiosamente y hasta echa baba, de la que brota una planta venenosa, Acónito o Hecateis. Por eso, Heracles entra con todo y perro infernal hasta donde se encuentra escondido el rey Euristeo en cada trabajo: la urna enterrada en tierra. El héroe libera al can para que el rey mire la hazaña y el término de sus 12 faenas. En cuanto es liberado, el perro ladra y regresa a casa.

Cabe contar que hay quienes dicen que Euristeo ofrece un sacrificio pero en lugar de cederle un buen trozo al héroe le dio uno que usualmente se le daría a un esclavo. Con tal ofensa, Heracles mata a los hijos de Euristeo: Perimedes, Euribio y Erípilo; es quizá ilógico pues si ya está puro, no puede matar.

Con esta misión terminan los 12 trabajos de Heracles y es perdonado por matar a sobrinos e hijos pero también se convierte en El Gran Héroe. Pese a sus hazañas no se convierte, aún, en un dios pero es el primer mortal en conquistar a la muerte, es el gran Conquistador. Sin embargo, el destino aún le depara más gloria ya que con las manzanas se acercó a la inmortalidad y con el can al fin de la vida mortal.

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El can Cerbero, duodécimo trabajo (primera parte)

Inframundo griegoEn el episodio anterior, Heracles consigue las manzanas del jardín de las Hespérides pese a la trampa de Hera y conquista todo el orbe. El trabajo número once fue todo un éxito y tan sólo le falta una labor más para conseguir su purificación y continuar con su vida de mortal; sin embargo, el rey Euristeo de Micenas y la diosa Hera tienen otros planes deparados para el héroe.

El heraldo Copreo se presenta con él para decirle cuál es su última y, por eso, más importante misión: traer al can Cerbero del inframundo. Este perro se encarga eficazmente de que ningún espectro pase al plano de los vivos y, a veces, que ningún mortal llegue al lugar de los muertos. Aunque es bien sabido por todos las varias entradas que hay hacia el reino de Hades, el mortal Heracles debe encontrar el camino de vuelta y debe ser así porque lo difícil no es entrar sino salir vivo ya que la ausencia de luz y la baja temperatura es suficiente para matarlo.

Para lograr tal hazaña va a Eleusis, ciudad en donde se adora con devoción a la diosa Démeter, la tierra arada, y se inicia en sus misterios. No le es fácil ser admitido ya que sólo los atenienses tienen el privilegio de participar en el secreto ritual y llevar la corona de mirto. Para conseguirlo, Heracles da a Filio o Piteo la piel de León de Nemea que siempre porta y en esa entrega lo conoce el príncipe niño Teseo. El mismo príncipe le sugiere a Filio adoptar al héroe y no sólo lo acepta sino que lo purifica de la matanza de los centauros. Así, accede a los misterios menores, debidamente iniciado por Museo, hijo de Orfeo, aunque por quejas de otros miembros los misterios mayores le fueron negados.

HeraclesUna vez que sabe los secretos de la otra vida, el héroe se enfila al cabo Ténaro, en donde hay una gruta por la que se desciende al infierno. Según otros mitógrafos baja por la península Aquerusia, cerca de la urbe de Heraclea en el Mar Negro, porque todavía hay marcas de su bajada. Debe andar por la grieta profunda, en donde escasea la luz y abundan los gases sulfurosos, por ello, se convierte en Tanatonauta, viajero a la muerte. En el proceso, Atena y Hermes lo guían; la primera por ser la guardiana en sus lances y el segundo porque con su Caduceo va y viene del lugar. Heracles pasa los bosques de Perséfone, va bajo las entrañas de la tierra, más allá de las sombras del Erebo.

Él llega al río Estigia y un sombrío barquero se le acerca, es Caronte. Le da el importe correspondiente y sube a la barca, la cual cruje. El barco rechina no porque el héroe sea un hombre corpulento sino porque está vivo; él tiene alma y ésta tiene peso. Por esa razón Caronte se da cuenta que transporta a un vivo pero como le ha pagado, sigue su marcha; aunque al saberlo Hades, lo encadenará un año por llevar al mortal.

AdesAl bajar, Heracles se topa con la gorgona Medusa y desenvaina su espada ante sus ojos pero Hermes le dice que sólo es un fantasma del monstruo que fue. Además, se encuentra con el fantasma de Meleagro, príncipe de Calidón, quien todavía conserva su armadura brillante y su buen trato. La vida del hijo de Eneo y Altea estuvo ligada a una leña ardiente; según las Moiras, al acabarse moriría. Su madre echó el tizón al fuego cuando supo que en guerra Meleagro mató a sus dos tíos. Ya que se sabe muerto, le dice al héroe que no debe temer a los muertos y le cuenta que le preocupa su hermana, quizá gemela, Deyanira, por lo que el héroe le ofrece casarse con ella para que no esté desamparada.

También se tropieza con un héroe más joven que él, que no hace mucho vio niño y aún sigue vivo: Teseo, junto con Piritoo, está encadenado. Heracles tan sólo libera de la silla, en donde está preso, al príncipe porque sólo a él conoce y porque la tierra tiembla cuando quiere rescatar a Piritoo. Aunque es parte de otra historia, ambos fueron sujetados por intentar secuestrar a Perséfone. Ahora el héroe debe continuar antes de que sucumba ante el frío y la oscuridad del inframundo o se tope con el terrible Cerbero y se lo coma.

Caronte

Las manzanas de las Hespérides, undécimo trabajo (segunda parte)

Heracles y los egipciosEn el episodio anterior, Heracles obtuvo la ubicación del huerto de las Hespérides para robar las manzanas de Hera y llevarlas a Micenas. Lo malo es que el héroe no sabe que a diferencia de otras labores, es una trampa ya que si consigue las pomas será castigado por los dioses.

Durante su travesía el hermano de Anteo reina Egipto: Busiris es hijo de Poseidón y Lisianasa (hija de Épafo) o de Anipe (hija del río Nilo). En esas tierras africanas, el rey Busiris de Egipto tiene la extraña costumbre de sacrificar forasteros. La razón se la da su sobrino chipriota Frasio (hijo de Pigmalión), augura: la hambruna cesará si mata a un extranjero cada año y Busiris inicia con el mismo adivino. Obviamente, cuando el héroe pasa por Egipto, desean su sacrificio y él no sólo se defiende sino que se enfurece y asesina al mismo rey. Sigue su caminar por Arabia y Etiopía, en donde se topa con el hijo de Títono, Ematión, con quien entabla una lucha y éste termina muerto.

En unas versiones, es aquí donde se sitúa el enfrentamiento entre Cicno y Heracles ya que en el Mar Rojo se le presenta el dios bélico, Ares. Cuando mata al hijo del dios de la guerra no hubo consecuencias del asesinato porque Atena respalda al héroe pero Ares no queda conforme. El dios se revela frente a Heracles con un deseo de venganza así que, sin mediar palabra, está a punto de pelear con él con todo su poder. En ese instante, Zeus interrumpe la colisión de sus dos hijos al lanzar uno de sus rayos en medio del campo de batalla. El impacto es tal que los dos se separan, y a Heracles se le presenta de nuevo Helios y le presta su vasija para irse de África, según dicen ya que el jardín de las Hespérides lo ubican tanto en el continente africano como en el Norte de Europa.

Zeus intervieneDesde África, el héroe parte en la urna solar hasta el Cáucaso (o se adentra más al continente negro), en donde halla al titán Prometeo, a quien libera de su castigo. Para lograrlo, asesina a la gran águila que cada día devora el hígado del condenado, mismo que se restituye por la noche. En gratitud, el vidente le revela dos importantes profecías: no puede tomar las manzanas sino que debe traerlas el también condenado Atlas. El otro vaticinio es que Tetis tendrá un hijo y será más poderoso que su padre. Por eso, Zeus la casará con un mortal y tendrá a Aquiles.

Aún libre del águila, Prometeo continúa en su estado de prisionero porque sus cadenas ahora son un anillo engastado con una piedra caucasia pero no permanece mucho tiempo así porque el héroe pide a Zeus que lo perdone a cambió de la profecía que evita que él se acueste con Tetis. Ahora Prometeo disfruta de la inmortalidad de Quirón, que se la cambia para morir y, a un tiempo, él sobrevivir al águila come-entrañas.

Aunque algunas fuentes dicen que Heracles mismo obtuvo las pomas cuando las Hespérides durmieron al dragón, la gran mayoría incluye a Atlas. El héroe llega con Atlas, quien sostiene por siempre el Universo sobre sus hombros, por haber ayudado a los titanes durante la Titanomaquia (lucha legendaria entre dioses y titanes). Habla con él y le ofrece esto: a cambio de que traiga las pomas, el héroe sostendrá el cielo. El titán acepta con tal de ver a sus hijas. Unos dicen que Atlas teme a Ladón y que para deshacerse de él, Heracles lo mata al dispararle una flecha por encima de la muralla del huerto. Otros más explican que el titán está consciente de que con el canto de las Hespérides el monstruo se duerme y no representa peligro alguno.

HeraclesPrometeo2El padre de las guardianas de las manzanas de oro va al jardín y permanece ahí toda una tarde con sus niñas. Cuando por fin vuelve con Heracles, quien está exhausto por sostener el Universo, Atlas se ofrece para llevar él mismo las pomas a Euristeo. El héroe viendo el embuste, finge aceptar pero le pide al titán solamente que tome su lugar para acomodarse en una posición más favorable. Atlas ingenuamente acepta y Heracles aprovecha para escapar con las 3 manzanas que el condenado, vuelto a su castigo, ha dejado a un lado.

Se supone que el héroe lleva las manzanas sacras hasta el palacio del rey Euristeo pero no parece factible porque son sólo de la diosa Hera. La idea es que Heracles sea castigado por los dioses al descubrirse el robo de las pomas sagradas de la diosa, símbolo de inmortalidad. Para que no pase eso, Atena interviene: él se las da, ella las sustituye antes de mostrarlas en Micenas y así no las tendrán los mortales.

En tanto, Hera llora al dragón Ladón pues también representa su propia derrota. Lo coloca entre las estrellas como la constelación Serpiente. Finalmente, Heracles está a un único trabajo para ser purificado por el rey de Micenas, como se lo dijo el Oráculo de Delfos, y quede perdonado. Empero, Euristeo y la diosa Hera ya le tienen preparada la más peligrosa de las hazañas en un lugar del que nadie ha vuelto, el inframundo.

Hesperides

Las manzanas de las Hespérides, undécimo trabajo (primera parte)

En el episodio anteriorManzana de oro de Hera, Heracles erige sus columnas, hurta el ganado de Gerión y viaja en la copa de Helios hasta ir con el rey de Micenas. Euristeo sabe que le queda poco tiempo y tan sólo dos trabajos para que Heracles quede perdonado por los asesinatos de hijos y sobrinos, así que implora a la diosa Hera para que lo ayude a decidir. Ella le recuerda la primera vez que se acostó con Zeus, no porque lo quiera recordar sino porque derivó en casamiento y en el regalo que la diosa Gea le dio: un manzano de oro.

El tálamo de Hera, donde tuvo sexo con su hermano y esposo, es el huerto de las Hespérides. Está custodiado por las hijas de Atlas y por un dragón. El jardín se halla en las laderas del monte Atlas, donde los potros de Helios terminan su jornada y pasta el ganado del mismo titán Atlas. En un principio, el ganado de ovejas y vacas tenían como vigilantes a las descendientes del titán pero Hera, al verlas cerca del lugar, les encargó su jardín.

Cabe explicar que “las Occidentales” se llaman así porque están lejos de mundo conocido, más allá del fin del orbe, el inicio de la nada. Las Ninfas de la tarde no son peligrosas pero no darán su brazo a torcer y de ser así, está el dragón de cien cabezas para impedir el paso. Ladón llegó al lugar porque una vez Hera descubrió a las chicas hurtando las pomas así que mandó a este vigía que no se despegara del árbol. El monstruo es hijo de la ninfa monstruosa Equidna y Tifón por lo que no sólo es grande y espantoso sino que puede hablar con varias lenguas aunque también se cree que es hijo de Ceto y Forcis e incluso de una sola madre, Gea. Además, por la predicción de Temis sobre el arribo de un hijo de Zeus, Atlas, antes de su castigo eterno, amuralló fuertemente el huerto.

dragonPara obtener las manzanas de oro Heracles debe saber el camino y él no tiene idea de dónde empezar así que anda errabundo por toda la tierra. Primero va a Macedonia en donde en el cruce del río Equedoro, se toma con Cicno, hijo de Ares y de Pirene, y en un enfrentamiento lo mata. Después va a Iliria y llega al río Eridano (hoy, el Po), donde unas ninfas le dicen: hay alguien que puede decirte el camino, el dios Nereo.

Nero es el viejo mar metamórfico, que no ha sido visto en mucho tiempo por dioses u hombres porque tiene la habilidad de cambiar de forma. Es el mayor de los hijos de Ponto y Gea; quizá es el dios de las olas del mar. Doris, a quien desposó, le dio 50 hijas, las nereidas. Para poder preguntarle algo y que use su habilidad de predicción, el dios debe ser sujetado hasta que pida au libertad a cambio de la respuesta.

Heracles lo busca y encuentra pronto, pues las ninfas le dieron su paradero, así que, en cuanto lo ve, lo abraza y Nereo comienza a transmutarse. De inmediato hay entre los brazos de Heracles un león, una serpiente y hasta lenguas de fuego pero él lejos de soltarlo, lo aprieta más. Entonces Nereo, a cambio de su libertad, le revela el camino para llegar al jardín. Mientras lo hace, el héroe lo encadena para que no huya. El semidiós ya fue a Asia (Oriente), a la Europa salvaje y Océano Atlántico (Occidente) y ahora toca conquistar África y el Norte de Europa.

HeraklesNereusCA823De camino por Libia, Heracles siente sed, entonces golpea la tierra y hace fluir agua que más tarde salvará a unos sedientos Argonautas. Al continuar su jornada, se encuentra con Anteo, de quien se dice es rey de Libia, y tiene la costumbre de obligar a los forasteros a luchar. Luego de dejarlos cansados, los mata y pone los cráneos en el techo de un templo de Poseidón. El gigante lo reta a una lucha cuerpo a cuerpo. Lo que ignora Heracles es que el hijo de Gea restituye su fuerza cada vez que su cuerpo toca el suelo.

Sin dar pie a que Heracles acepte el duelo, Anteo lo ataca y el héroe lo derriba fácilmente, lo cree vencido pero el gigante se levanta. Después, Heracles se percata de la relación entre su contrincante y Gea así que para finalizar la interminable lucha, lo levanta en brazos. El héroe sostiene al gigante Anteo en el aire desde un poco más arriba de la cintura. Aprieta todo el torso y los pulmones hasta asfixiarlo. Un cuerpo inerte conectado a las mismas entrañas de la tierra, por más fuerza que su madre quiera cederle, no puede retornar a la vida.

Cuando el conquistador Sertorio (121-72 A. C.) se apoderó de Tánger, vio el enorme esqueleto de Anteo que era 60 codos, cerró la tumba en donde se hallaba y le ofreció sacrificios de héroe. Este es tan sólo uno de los pequeños inconvenientes que le aguardan al héroe puesto que le esperan reyes, dioses y titanes por enfrentar.

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Las vacas de Gerión, décimo trabajo, (segunda parte)

Caco o CacusEn el episodio anterior, Heracles no sólo se queda con las vacas de Gerión sino que mata de tres formas diferentes cada cuerpo del monstruo. Éste no muere sin sucesión: de su sangre nace un árbol que da frutas sin hueso, parecidas a cerezas, y su hija Eritia se une a Hermes. De la unión de ella y el dios heraldo nace Norax, quien conducirá una colonia a Cerdeña, donde fundará Nora, la urbe más antigua de la isla.

Así el héroe se apodera del ganado sin pedirlo ni pagarlo y se embarca en la copa de Helios a Tartesos (o España), donde la regresa al dios. Este viaje dentro de la copa parece de lo más plausible para todos los mitógrafos porque ninguno explica si cupieron vacas, Heracles y Yolao

Ya en tierra continental y conocida, el héroe y su sobrino Yolao comienzan su largo regreso hasta Micenas con todo y reses rojas arreadas. En una parte del viaje, al anochecer cruza un río, llevando por delante al ganado, y luego se acuesta para descansar en un lecho de hierbas.

Trifronte, CacoEl ruido de las reses resuena en una profunda cueva cercana, donde vive un ser enorme y monstruoso llamado Caco, quien tiene tres cabezas. Además, de cada una de sus bocas escupe remolinos de fuego y humo, por lo que si no asesina con su fuerza o llamas, sí por asfixia del humo. Caco es un hijo de Hefesto y el terror y deshonra del bosque Aventino, en el Lacio (actual Roma). Afuera de la cueva del terrible gigante cuelgan, para horror de los habitantes del lugar, las cabezas y brazos humanos de la gente que come.

Mientras Heracles duerme, Caco le hurta los dos mejores bueyes y cuatro novillos, que arrastra de los rabos hacia atrás hasta su guarida. Al despertar, el héroe cuenta, cual pastor, a su ganado y es cuando nota la falta de reses aunque se topa con que se han esfumado en el aire. Como buen cazador se pone a rastrearlas y se percata de que sus huellas salen de una cueva pero en medio del rebaño se borran en un punto. Unos dicen que las mismas reses, delatan su ubicación; otras que Caca, hermana del ladrón, lo acusa. Por su parte, Heracles va a la cueva.

Vaca de Gerión En tanto, el ladrón ha dormido a pierna suelta junto con su botín y ya despierto está por desayunar pero nota la presencia del héroe. Caco se esconde y sella con una roca su cueva, que mantiene así con unas cadenas forjadas por Hefesto. Heracles, entonces, sube la montaña. Caco le escupe fuego, mientras que él le tira árboles y rocas. Según Ovidio, lo mata a golpes de porra; según otros, provoca un derrumbe.

Aunque tiene más peripecias el héroe para llegar con el ganado hasta Micenas sólo relato una más pues es corta, la del rey Erix de Sicilia. A Heracles se le va un toro rojo que Erix toma como semental. Como hijo de Poseidón, lo derrota 3 veces pero él le gana el último encuentro. Por eso, Erix es desterrado por su propio pueblo y el héroe pide el reino para su descendiente, Doriego (se desconoce si es hijo o sobrino).

Poco antes de que Heracles presente el ganado de Gerión a Euristeo, la diosa Hera le tiene una última treta para evitar que cumpla su tarea. La diosa manda un tábano hasta el ganado. Entre las reses se interna para picarlas y dispersarlas pero el héroe las reúne. Como Hera intenta mermar al ganado, envía entonces una inundación que eleva el nivel de un río tanto que el héroe no puede vadear sus reses. Pero él inteligentemente apila piedras en el río para elevar el suelo del río y pasar por ahí. Como ella lo deja en paz, otra lo molesta: ahora es la ninfa monstruosa Equidna. En esta versión, ella le roba el ganado y para devolverlo pide tener sexo con él. De la unión de ambos nacen Agatirso, Gelono y Escites. Cuando Heracles llega con Euristeo, rey de Micenas, el ganado es sacrificado a Hera.

Con ello, el plan del rey de Micenas una vez más se arruina porque no se queda con el producto de esta labor ni tampoco ve muerto a Heracles. Y ahora sólo quedan 2 faenas más por cumplir. Quizá no sea suficiente mandar al héroe a los confines del mundo sino todavía más allá de éste.

Equidna o Echidna

Las vacas de Gerión, décimo trabajo, (primera parte)

Heracles y la copa de HeliosEn el episodio anterior, Heracles obtiene el cinturón de la reina amazona, es comido por un monstruo marino y conquista una tierra salvaje.

El rey de Micenas, lejos de vengar a su familia, ha visto que el héroe se enaltece por cada labor cumplida y está por perdonársele su crimen. Quiéralo o no Euristeo, al final de las faenas está obligado a purificar a Heracles por haber matado a sus hijos, sin embargo, para eso, faltan 3 labores. Al mismo tiempo, el rey micénico se percata de que con su proceder no ha obtenido nada, ni venganza ni bienes, excepto el cinturón amazónico. A pesar de ser obediente a Hera, no ha habido beneficio para él o su gente así que piensa en obtener para sí las reses rojas de Gerión.

Heracles debe llevar el famoso ganado gerionés desde Eritia, una isla situada cerca de la corriente del Océano, hasta Micenas. Eritia actualmente es Cádiz, la cual está al oeste del Mediterráneo. Gerión es nieto de Medusa, hijo de Crisaor y Calírroe, hija de Océano. Este monstruoso pastor es un ser antropomorfo formado por tres cuerpos, con sus respectivas cabezas y extremidades. A veces se le retrata con un par de alas. Es dueño de un perro de dos cabezas llamado Ortro, padre del León de Nemea y hermano de Cerbero. Este monstruo es hijo de Tifón y Equidna. El asunto se complica para el héroe porque Gerión es un pastor imponente que no sólo cuida su rebaño sino también el de Hades, que es negro. Sin embargo, el robo valía la pena (eso debía hacer Heracles) porque ese ganado era de una belleza maravillosa.

Durante su paso por Europa hacia el otro lado del mundo conocido, el héroe mata muchas fieras. Cuando por fin llega a Tartesos coloca una modesta marca de ese límite: un par de columnas en los dos lados del estrecho (el de Gibraltar), una en Europa y la otra en África. Estas columnas no sólo originan el estrecho de Gibraltar sino también al mar interno, mare nostrum, conocido así por el mundo Antiguo. Algunos dicen que los dos continentes están unidos hasta que él los separa con el canal y otros, que lo estrechó para evitar el paso de monstruos marinos.

Las columnas de HeraclesUnos mitógrafos cuentan que rumbo a la isla, el héroe se topa con la reina Pirene, quien fue violada por él en medio de una borrachera. Según la leyenda romana, Pirene pare una víbora y del susto huye a los montes. Como es comida por fieras,cen su honor, se nombran los Pirineos.

En tanto, como Heracles camina hacia el ocaso, el sol siempre está sobre él. Al encontrar imposible andar con ese calor, amenaza a Helios por lo que le lanza unas flechas al dios, quien, a cambio de que pare el ataque, le dice que lo ayudará: Helio le presta su copa de oro. Esa es la famosa copa o caldero que Helios usa para navegar en Océano por la noche para volver a casa mientras duerme; tiene forma de nenúfar y en ella Heracles se embarca.

El héroe va en ella para Eritia pero el titán Océano no le hace el viaje grato pues agita sus olas. Entonces, Heracles tensa su arco para amagar a Océano, quien al haber visto previamente lo que pasó con Helios, se tranquiliza. Otras versiones del mito señalan que el héroe fabrica su propia nave para ir a Eritia con una urna de bronce y con su piel de león como vela.

El ganado de GeriónHeracles llega a Eritia y sube al monte Abas para estudiar el terreno cuando el perro Ortro corre para atacarlo, entonces él lo mata con su clava. Euritrón, el pastor humano del monstruoso Gerión, al ver que han matado al perro Orto, corre en su ayuda pero es asesinado del mismo modo. Se dice que el pastor de Hades, Menetes, quien cuidada del ganado negro del dios, ve lo ocurrido y lleva las malas noticia a Gerión. Ya que él se entera de la presencia del héroe (en unas fuentes se asume que también de la del sobrino del héroe, Yolao), se prepara.

Mientras tío y sobrino suben el ganado a su barco, el monstruo reviste sus tres cuerpos con poderosas armas y desafía a combatir a Heracles. Él arremete contra el costado del enorme pastor y le atraviesa uno de sus cuerpos con una sola flecha. Observa que Gerión no cae sino que se mantiene firme y dispuesto a seguir, así que él le incrusta su espada en el segundo cuerpo. Unas versiones dicen que Hera acude en ayuda de Gerión pero al interponerse el héroe la hiere con una flecha en el pecho derecho y ella huye. En un tercer movimiento rápido, Heracles nota que sólo falta un cuerpo por lastimar y usa su mazo. Así, tres veces mata a Gerión.

 

Heracles and Geryon