El cinturón de Hipólita, noveno trabajo; segunda parte

HipólitaEn el episodio anterior, Heracles se embarca a Asia Menor en compañía de muchos héroes para obtener el Soster, cinturón de la reina amazona. Este hazaña, si la logra, es la número nueve de sus legendarios trabajos. Sin embargo, de ella hay muchas versiones de cómo sucede: Hipólita lo da por amor; el cinturón es el resultado del secuestro de Melanipa, hermana de la reina; o de un combate cuerpo a cuerpo con Hipólita.

Otra más (tratando de conciliar las historias) dice que Hera, disfrazada de amazona, esparce el rumor sobre el rapto de la reina Hipólita por lo que las guerreras montan sus caballos, llevan arcos de bronce y escudos de media luna. Vestidas con pieles de fieras, se lanzan contra el navío. En el caos muere Hipólita o Heracles la asesina; sea cual fuere la versión, él se apodera del cinturón y su hacha.

Durante el ataque todo es confusión y según alguna fuente Teseo rapta a Hipólita o a Antíope, quien la toma como esclava. Para rescatar a Antíope, la hermana de la reina, las amazonas atacan Atenas, pero fracasan; se dice que ella muere durante esta invasión. La historia de Teseo y la amazona secuestrada no termina pero como no es este héroe ateniense el centro de atención en este caso, continúo.

Heracles mata a HipólitaA su regreso de Temiscira, Heracles pasa otra vez por Mariandino e interviene en los juegos fúnebres de Priolao. El hermano del rey fue asesinado durante la guerra por los mismos misios. Durante los juegos, el héroe libra un pugilato con Ticia, campeón de la isla y vence al mariandino al tirarle los dientes pero, por accidente, lo mata con un golpe en la sien. Finalmente, vuelve a Micenas costeando.

De esto modo, llega a Troya y arriba en el momento en que la princesa Hesione será comida por un monstruo marino. En ese lugar había un rey déspota, Laumedonte, descendiente de Trox (fundador de Troya). Él había recibido como huéspedes a Apolo y Poseidón quienes llegaron para trabajar como humanos y así recuperar su divinidad por lo que laboraron en Troya por dinero pero al final de su jornada el rey Laumedonte no quiso pagarles, por ende, ambos provocaron dos plagas: una inundación y un monstruo marino que se comió todo el ganado.

MonsterPara aplacar a los dioses, el rey opta por sacrificar a la única princesa de Troya, Hesione, y justo a tiempo llega el héroe para rescatarla. Con tal fin él pide el caballo divino de Trox, que Zeus le dio. En plena lucha, el monstruo se lo come y todos creen muerto al héroe pero, en realidad, por tres días Heracles estuvo en el estómago del monstruo hasta que lo cortó por dentro de un tajo y él salió sin cabello.

Así continua su viaje hacia Eno, en Tracia, donde lo hospeda Poltis. Cuando se iba a hacer a la mar, asesina al hermano de su amigo, Sarpedon. En el viaje de vuelta hacia Micenas, en Tasos, vence a unos tracios y dona la isla a los hijos de Androgeo, que llegaron poco antes de Paros.

La última hazaña es en Torone, donde Poligono y Telegono, hijos de Proteo, lo retan y él los mata. En Micenas, Heracles entrega el cinturón. En cuanto al resto del botín, ofrece el hacha doble de Hipólita (labrys) a la reina libia Onfale, veremos sus aventuras en su momento. A partir de este trabajo él tuvo labores incidentales en sus faenas, aventuras llamadas Parerga, además, en las tres labores siguientes lo acercan a lo divino.

Heracles sale del monstruo marino

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El cinturón de Hipólita, noveno trabajo; primera parte

AmazonasEn el episodio anterior, Diomedes fue devorado por sus propias yeguas antropófagas, luego de que Heracles las hurtara como su octava labor.

Esta vez el rey de Micenas, quien todavía tiene bajo su servicio al héroe ya que debe purificarlo al término de su penitencia, cavila. Mientras lo hace, Euristeo recibe a su hija Admete, sacerdotisa de Hera y una consentida. Ya sea porque ella lo dice o porque él lo ofrece: pide a Heracles un regalo para su amada hija como novena labor, tan sólo el cinturón de Hipólita, reina de las Amazonas, salvajes de oriente

Hipólita es hija de Ares y la reina amazona anterior, Otrera. Se dice que su cinturón de oro, símbolo de realeza y regalo del dios, es mágico. Cabe recordar que su pueblo, las amazonas, son hijas de Ares y la ninfa Armonía, nacidas en los valles de la Acmonia frigia. Son enemigas de la tradición helénica al ser independientes, a la vez que son mujeres peligrosas y terribles; son eróticamente atractivas. El reino de las Amazonas está lejos de Micenas hasta el Asia Menor, noreste de la península del turquestán, en las costas del Mar Negro.

Copia de El-Imperio-Bizantino-en-1025Para ir costeando hasta allá, el héroe reúne a selectos héroes como Yolao, Telamón de Egina (papá de Áyax) y Peleo de Yolco (papá de Aquiles); también están todos Teseo y los Argonautas (según dice Valerio Flaco), quienes se embarcan rumbo al río Termodonte, donde inician sus lances en tierras bárbaras. El río nace en las altas montañas amazonias y llega a una llanura en la costa del Mar Negro. Allí hay tres tribus, tres ciudades diferentes. Cada ciudad de las Amazonas es gobernada por una reina: Hipólita, Antíope y Melanipa. Todas son hermanas junto a Pentesilea, según se dice. Obviamente, en este trabajo de Heracles no sólo se sobreponen tiempos (con Pentesilea y Teseo) sino también se entrelazan historias varias.

Rumbo a Asia Menor, él se detiene en la isla de Paros, famosa por su mármol, que el rey Radamantis (su padrastro) había legado a Heracles u otro (Alceo). En el lugar se habían asentado cuatro hijos del rey Minos de Creta, hermano de Radamantis: Eurimedonte, Grises, Nefalion y Filolao. Cuando dos de los tripulantes del héroe bajan del barco para ir en busca de agua fresca, los hijos del rey Minos los asesinan sin razón y, en venganza, Heracles mata a los cuatro. Por su parte, los parios, la gente de la isla, le mandan una compensación por la muerte de su gente: dos hombres que serán sus esclavos. Por ello, Heracles elige al rey Alceo y a su hermano Estenelo; quizá recuerdo de sus abuelos homólogos.

HipólitaNavega por el Helesponto y el Bósforo hasta Mariandino en Misia, donde llega con el rey paflagonio Lico, hijo de Dascilo y nieto de Tántalo. Heracles llega para ganar la guerra para Lico en contra de los bebrices. Vence al rey Migdon, hermano de Amico, y reconquista Paflagonia. En recompensa y en su honor, el rey Lico llama al territorio conquistado por el héroe: Heraclea.[1]

Por fin, Heracles llega a la desembocadura del rio Termodonte y ancla su barco en el puerto de Temiscira, donde la reina Hipólita lo recibe. Justo aquí surgen tres versiones del mito sobre este trabajo. En una, Hipólita le ofrece a Heracles el cinturón de Ares como prenda de amor. En otras se cuenta que para obtener el Soster (así se llama el cinturón de la reina), el héroe secuestra a la hermana de Hipólita, Melanipa. Incluso que él lo gana en una batalla cuerpo a cuerpo con la reina de las Amazonas. Sin importar el cómo, el resto de la labor no fue fácil. No sólo deberá conservar el Soster, sino luchar contra todo un pueblo, salir vivo y tan sólo para ser devorado por un monstruo en Troya.

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[1] Nota: el mapa que usé es del Imperio Bizantino en 1025 d. C. No encontré un mapa de Grecia Antigua en donde se incluyera Heraclea, la cual está destacada con un punto rojo así como la que fuera Micenas (desde donde comenzó el viaje Heracles) y Troya, último punto conocido de civilización según los griegos.

Las yeguas de Diomedes, octavo trabajo

7e668937e529828a5edef0a6ece992d9En el episodio anterior, Heracles atrapó al toro de la isla de Creta y con él se llevó el símbolo del poder del rey Minos, además, se dio el lujo de liberarlo después. Aunque le faltan algunas labores, el rey Euristeo de Micenas se ha dado cuenta que con cada misión exitosa, el héroe obtiene más gloria. Así que para este octavo trabajo, medita lo que ha de pedirle: robar a un rey, provocar una guerra y, si sale bien librado, ser comido por fieras. En resumen, Euristeo ordena a Heracles apoderase de cuatro yeguas salvajes del rey tracio Diomedes.

El regidor de Tracia es hijo de Ares y Cirene. Él es un hombre tan alto que es confundido por un gigante y vive a orillas del Mar Negro. Gobierna a los bistones, que viven en la franja costera delimitada por los ríos Travo y Nesto, los cuales desembocan en el lago Bistónide. Sin embargo, la peculiaridad de Diomedes es la forma en cómo trata a los extranjeros que llegan a su tierra: como comida para sus yeguas.

Tal acto es considerado salvaje y bárbaro no sólo porque deja que las yeguas coman gente sino porque no respeta la regla de la hospitalidad. Por ello, para los estudiosos, la hazaña de Heracles consiste no en el hurto a un gobernante sino en poner fin a la práctica bárbara de Diomedes. Con el fin del reinado bárbaro, llega la civilización. Heracles se vuelve un conquistador de culturas primitivas, claro, si termina la labor.

FMLAC9107_12Aunque los establos reales están en la ciudad de Tirida, se encuentran todavía en el territorio tracio y, por tanto, son protegidos siempre. No está el lugar custodiado por temor al hurto sino por miedo a que las equinas salgan y se coman a cualquiera que se les cruce en frente. Por esa razón, las yeguas están atadas con cadenas de hierro a unos pesebres de bronce esperando a comer la carne de confiados extranjeros. Incluso, en las versiones que las designan como caballos sementales se les nombra como: Podargo, Lampon, Janto y Deino.

Heracles sabe que no es tan fácil llevarse a los animales antropófagos así que recurre a voluntarios para poder hacerle la guerra a Tracia. Con pedir ayuda no desobedece a Euristeo ya que no utilizará a los voluntarios para obtener a las potrancas sino para evitar a los bistones. El barco del héroe, que va a Tracia, hace puerto en Feras para visitar y aliarse con su amigo, el rey Admeto, pues necesita de un ejército.

alcestisEste rey alguna vez fue argonauta, un amigo de Apolo (desde que lo acogió), y burlador de la muerte pues hace poco el dios intercedió por él. Apolo convence a las Moiras de que posterguen la muerte de Admeto de su día predestinado. Para lograrlo, el dios emborracha a las Moiras y ellas acceden a indultarlo si éste encuentra a alguien que muera en su lugar. Con tal petición, Admeto cree que será sencillo encontrarlo. El rey de Feras piensa que uno de sus ancianos padres morirá por él con gusto mas se niegan y su esposa Alcestis toma su lugar por amor a él.

En medio del banquete fúnebre, Admeto recibe a Heracles pues justamente la reina Alcestis acaba de morir. El rey de Feras llora a su esposa Alcestis y descubre que en realidad no quiere vivir, mientras, Heracles consuela a su amigo por su pena. En tanto, cuando Alcestis yace inerte, Tánatos llega pero Heracles lo detiene al verlo y le impide llevársela. En el acto, se la arrebata. Otras versiones cuentan que él no pelea con Tánatos ni hace volver el alma de la reina sino que Perséfone, admirada por Alcestis, la libera.

YeguasDiomedesMoreauEn agradecimiento, Admeto ayuda a Heracles y le cede soldados. El contingente de voluntarios viaja hacia la tierra de Diomedes, Tracia. Pese a lo que pensaríamos, el héroe obtiene a las yeguas pero cuando él y su gente están por partir de la playa son atacados por los bistones. Durante la batalla, Heracles confía las bestias a su amigo Abdero, quien es arrastrado y asesinado por las potras sin que pueda evitarlo.

En tanto, el héroe combate a los tracios. Para vencerlos a todos abre un canal que hace que el mar inunde la llanura baja donde ellos atacan. Cuando los bistones huyen, él los persigue. El rey se hace presente para alentarlos y pierde la batalla pues Heracles le pega con su clava. El rey aturdido muere a manos de Heracles. Unos dicen que lo arrastra y arroja a sus propias yeguas, quienes lo devoran vivo. Cuando Heracles se entera que Abdero fue devorado por las equinas, en su nombre funda la ciudad Abdera, entre Grecia y Tracia, cerca de Dicea.

Victorioso, Heracles ata al carro de Diomedes a las yeguas antropófagas y las lleva a Micenas. Las muestra a Euristeo, quien las obsequia a Hera. El fin de las equinas es vario. Según unas fuentes, con la diosa Hera, viven hasta tener descendencia que terminó con Bucéfalo, caballo de Alejandro Magno. En otras versiones, todavía consagradas a Hera, ellas corren libres hasta el Monte Olimpo en Elide, en donde son comidas por bestias.

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El toro de Creta, séptimo trabajo

Heracles sometiendo al toroEn el episodio anterior, Heracles completó con éxito el sexto trabajo con las aves estinfálidas y evidenció la cobardía del rey Euristeo. Con el triunfo asegurado el héroe no se jacta sino que procura que no le vuelva a pasar lo de antes: completar una labor y la siguiente no. Nuevamente el rey de Micenas considera la mejor labor para asesinar a Heracles o que al menos pueda desacreditarla y emplea una ambigüación.

Euristeo ordena la captura del Toro de Creta. Entre estudiosos se dice que se refiere a aquel que raptó a Europa o al padre del Minotauro. Más probablemente se cree que es el padre del Minotauro, el cual es presente del dios Poseidón para legitimar a Minos como regidor de Creta.

En un principio, Minos deseaba suceder a Asterión por sobre sus hermanos Radamantis y Sarpedón por lo que recurrió al dios de las aguas. Incluso, para asegurar su trono derrocó y desterró a Radamantis, el actual esposo de Alcmena, madre de Heracles. Una vez que Poseidón hizo salir de los mares un toro blanco, los cretenses reconocieron como rey a Minos; empero, debía regresar el regalo.

El divino obsequio no sólo era blanco, enorme y fuerte sino que expulsaba fuego por sus narices por lo que no era difícil considerarlo único. Al quedar maravillado, Minos optó por quedarse con el toro albo, símbolo de su legítimo gobierno, y lo ocultó de los dioses entre su rebaño. En su lugar, el rey de Creta sacrificó a un toro ordinario esperando que Poseidón no se diera cuenta pero el dios sí se percató y se molestó. La ira divina se volvió una venganza zoofílica ya que hizo que Pasifae tuviera sexo con el toro albo que además era un semental.

y2pG54Q9vl1hu-iymJ_iEUE5LLSCvc5W6tsi4ohUVavCwCzPBaXq4ESrlobbs7EWDhPdrtXZ8xo_cWTNWWblBGRXMOeJnZe1bnSEsI7JLBwJXoDesde entonces, el toro corre por Creta, especialmente por la rivera del rio Tetris, desarraigando las siembras y derribando cada huerto. Por todos era conocida esa parte de la historia así que Heracles, cuando llega a Creta, se niega a recibir la ayuda de Minos para la cacería. Desconfía de la honestidad del rey pues es capaz de engañar a un dios, razón por la que su pueblo paga con creces pero eso es otra historia.

Sin embargo, en cuanto el héroe pisa la isla, se presenta con Minos no para pedirle ayuda sino su permiso para capturar al toro divino. Para apoderarse de éste sin ayuda de nadie, Heracles rastrea sus pisadas hasta los valles de Creta, lo halla y entabla una feroz lucha con él. El héroe mide su fuerza con el animal y así logra subir a su lomo, lo monta a pelo. Desde ahí lo conduce al mar.

El héroe montado a pelo sobre el toro blanco se sumerge en el mar Egeo y aunque el animal se resiste, ambos nadan hasta la misma Micenas. Con la tarea realizada, Heracles y el toro se presentan ante el rey Euristeo. De inmediato, él se embelesa en apreciar la belleza del animal. Por esa razón, el rey de Micenas lo ofrece a Hera pero ella lo rechaza porque redunda en la gloria de Heracles así que es puesto en libertad.

Otra vez suelto, el toro corre y trota por todos lados causando estragos. Primero en Esparta, luego, atraviesa la Argólide por Arcadia. De ahí sigue por el Istmo de Corinto a la ciudad de Maratón, donde finalmente Teseo, héroe ateniense, lo matará cerca de la urbe de Atenas. Después de que Heracles ha obtenido el regalo que hacía que Minos se legitimara como rey, dándose el poder de coronarse a sí mismo, el héroe recibirá el octavo trabajo, el cual incluirá una guerra y que lo reducirá a un delincuente, una escoria humana: un ladrón.

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Las aves del Estínfalo, sexto trabajo

heracles-utiliza-una-honda-para-abatir-a-las-aves-del-lago-estc3adnfalo-vaso-c3a1tico-c-550-a-c-british-museum1En el episodio anterior, nuevamente Heracles ha sufrido de desacreditación de uno de sus trabajos por haber pedido salario al rey Augías.  Aunque el héroe ha cobrado venganza y le tomó algunos años, se hizo de ganado vacuno, no obstante, debe seguir con su penitencia con Euristeo.  Ya en Micenas, Heracles está a la expectativa de la orden del rey Euristeo, con la esperanza de que esta nueva tarea no sea descalificada; por su parte, el rey de Micenas elige con cuidado la labor para acabar con el héroe y opta, no por un monstruo, sino por varios esperando que ellos lo maten.

En la región cerca del lago Estínfalo, hay pájaros con picos, alas y garras de bronce. Ellos devoran a la gente y están consagrados a Ares. Sus picos pueden atravesar un peto de metal, son tan grandes como grullas y sus cuellos tan largos como de ganso. Suelen defenderse de todo agresor lanzando sus plumas metálicas y sus heces venenosas arruinan los cultivos, trayendo hambruna y fiebres.

Las aves de Ares no son originarias del lago sino que volaron a él asustadas por los lobos del Barranco de los Lobos, en la vía de Orcomene. Al llegar al estero, se procrearon por lo que creció la bandada y se dedicaron a matar hombres y azolar todo lugar cercano y habitable. Unas versiones cuentan que las aves estinfálidas son hijas de Estínfalo y Ornis, a quienes mata Heracles porque le negaron la hospitalidad.

Heracles tiene, pues, la misión de deshacerse de una seria plaga así que llega al pie del monte Cilene y como buen estratega examina el área. Él se da cuenta que la tarea es difícil de completar porque al ser tantas aves no puede usar sus flechas así que debe acercarse hasta ellas, además, el terreno es blando por lo que se dificulta armar una sigilosa emboscada incluso con una embarcación ya que no hay mucho líquido.

HeraklesCon tantas alternativas eliminadas, el héroe sigue en la orilla sin saber qué hacer y es cuando aparece Atena al rescate: la diosa de la sabiduría y la estrategia bélica, lo socorre con un par de címbalos (castañuelas, cascabeles) de bronce hechos por Hefesto. Según unas versiones, ella le dice desde cuál lugar tocarlos; en otras, él mismo elige el sitio en donde hacer sonar como arma el obsequio.

Entonces, Heracles sube a una estribación del monte Cilene, que domina el estero de Estínfalo y toca los címbalos. Con eso, no sólo crea eco, además, hace resonancia: reforzamiento de las amplitudes sonoras de las aves por la coincidencia de ondas afines en frecuencia a sus címbalos; o en otras palabras, el sonido de las castañuelas broncíneas hacen retumbar a las aves del mismo metal, el bronce. Para ellas es tal el estrépito que levantan el vuelo en bandada y huyen todas enloquecidas de terror.

Los pájaros metálicos se dirigen hacia Heracles y él se defiende a pesar de los agudos graznidos ya que con su arco y flecha el héroe derriba a muchos de ellos mientras vuelan hacia una de las islas de Ares. Los pájaros sobrevivientes llegan a la isla de Ares en el Mar Negro, donde tiempo después serían vistas por los argonautas. Algunos dicen que Heracles iba con ellos en esa ocasión y mata a muchos más de esos pájaros de bronce. Otros dicen que los mata en Micenas puesto que cuando él retorna con Euristeo, éste está refugido en su urna porque afuera hay varias aves estinfálidas. Así que para alejarlas del rededor del palacio de Micenas, el héroe vuelve a sonar sus cascabeles y éstas se alejan hacia la isla de Ares.

Cabe decir que incluso está la versión de que quién toca las castañuelas es Yolao y Heracles aprovecha para atravesarlas con sus flechas envenenadas, sin embargo, de haber sido así nuevamente habría sido descalificada la tarea.

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Los establos de Augías, quinto trabajo

20130709-221932.jpgEn el episodio anterior, Heracles ha cumplido con la tercera labor, según las cuentas de Euristeo, y según las reales, fue el cuarto trabajo. Luego de llevar con vida al jabalí de Erimanto hasta Micenas, el rey Euristeo exige una labor nada digna para alguien con sangre real.

El quinto trabajo de Heracles consiste en limpiar en un día los sucios establos del rey Augías, cuyo reino está en Élide o Hélice. La idea de Euristeo no sólo es que el héroe se sumerja en harto estiércol sino que le produzca asco tal que se abstendrá de la tarea. Incluso imagina la “única” manera de llevarla a cabo: llenar de excremento varios cestos, cargarlos, llevarlos en hombros y después lavar el lugar. Por sobre todo, espera que haya bronca entre el héroe y Augías de tal modo que la misión fracase pues por algo el descendiente de Helios mantiene sus establos tan asquerosos.

Es obvio que Euristeo contemple las cosas de esta forma porque ese rey no tiene el sitio nada limpio, contrario a lo que su nombre indica, brillante. Como dije antes, Augías es hijo del dios Helios o también puede ser hijo del rey Eleo y la reina Naupidame.

Él es ganadero y por designio divino su ganado no sufre de enfermedad alguna. Por esa razón, logra poseer el mayor rebaño de todo el país. Es el hombre más rico en manadas y rebaños fértiles y proclives a bien parir. Ninguno de sus animales está desprovisto de protección ya que tiene 12 toros que le ha regalado su padre Helios que, con el rebaño, se multiplicaron.

Aunque tiene varias hembras, hay 300 toros negros con patas blancas y 200 toros sementales rojos; además de los 12 toros plateados de Helios. Entre tanto animal, no hay lugar libre de estiércol. El olor de establos, rediles y prados para pastar se extiende por todo el Peloponeso.

Pese al hedor, Heracles llega con Augías y le ofrece limpiar los establos antes del anochecer y como pago pide la décima parte del ganado. El rey de Élide llama a su hijo mayor, Fileo, como testigo del juramento del héroe y el suyo. Un juramento único en la vida de Heracles.

20130709-225241.jpgObvio, el rey considera una broma el ofrecimiento y por eso cree que no perderá parte de su rebaño y, por ello, no tiene empacho en jurar. De esto modo, Heracles va por la pradera rumbo a los establos cuando el toro líder de los 12 de Helios lo confunde con un león (tiene el traje hecho con el León de Nemea) y lo ataca. El héroe se defiende: toma al toro por el cuerno izquierdo y le obliga a bajar el cuello hasta derribarlo.

Antes de realizar cualquier cosa, Heracles examina todo el valle y después procede a abrir dos hoyos en las paredes paralelas de los establos. Posteriormente, el héroe se dirige a los dos ríos eleos más cercanos y desvía el cauce de ambos dioses pluviales: Alfeo y Peneo o Menio. Sus aguas corren a través de los establos, rediles y pastos del valle limpiándolo y saneándolo todo en un sólo día.

En cuanto Augías se entera que Heracles ha limpiado los establos y cumplido el juramento, él se niega a cumplir su parte del trato, pagarle. El héroe no se queda con los brazos cruzados y expone su caso ante un jurado. El príncipe Fileo testimonia la verdad y Augías expulsa a ambos.

Según Augías, el trabajo lo hicieron los ríos divinos, por ello y por el salario pedido, Euristeo desacredita la labor como una de las 10. El asunto no se queda ahí: el recién desterrado príncipe Fileo va hacia Duliquio y Heracles va a la corte de Oleno, con el rey de Dexámeno. En ese reino y en su momento, el héroe salva a la princesa Mnesimaca del centauro Eurition. De esto modo, se alía con otros reinos contra Augías.

Pero el ejército reunido es derrotado por el rey de Élide y se convoca a tregua durante unos años. Luego de ese periodo Heracles se venga sitiando la ciudad y derrota al rey. El ejército dirigido por Heracles mata a Augías y él toma lo que le corresponde. Después, pone al desterrado Fileo en el trono de su padre.

Según algunas fuentes para celebrar la victoria y la toma de poder de un rey justo en Élide, Heracles instaura los famosos juegos olímpicos.

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El jabalí de Erimanto, cuarto trabajo

la foto(2)En el episodio anterior, Heracles cazó y mostró a la cierva de Cerinea sin necesidad de matarla ni de provocar la cólera de Artemisa. Una vez más, el plan del rey Euristeo ha fracasado. El héroe ha vuelto con vida a Micenas y, triunfante, ha cumplido su segunda tarea oficial.

Por eso, el rey decide pedir que Heracles nuevamente se enfrente a una fiera bestia mas debe capturarla y traerla con vida hasta el refugio del rey. En Arcadia hay un animal enorme que frecuenta las laderas cubiertas de cipreses del monte Erimanto y también los matorrales del monte Lampea, sin embargo, éste hace estragos tanto en la región de Arcadia como en una parte de Élide; ambas rodean al monte consagrado a Artemisa. Cabe decir que los jabalíes están consagrados a la diosa Artemisa a causa de sus colmillos en forma de media luna. La bestia, que se alimenta de gente y crea terremotos, y con sus colmillos arranca árboles de raíz, es conocida como: el jabalí de Erimanto.

En el camino hacia el monte Erimanto, Heracles realiza una parada para visitar a un amigo suyo, el centauro Folo, hijo de Sileno y una ninfa. Para eso va por la tierra Fóloe y en ese lugar tiene un enfrentamiento con Sauro, quien resulta ser un bandido cruel por lo que el héroe lo mata.

Una vez en casa del amigo centauro, Heracles es agasajado por Folo con un festín de carnita asada, aunque cabe decir que él prefiere la carne cruda. Para bajar la comida, el héroe pide un vaso de vino pero Folo no se atreve a abrir el cántaro de vino comunal propiedad de los centauros.

quironHeracles con tanta sed le recuerda las leyes de asilo y que el cántaro es el mismo que, cuatro generaciones antes, Dioniso trajo con ese fin. Sin poderle replicar nada ya que ha apelado a la ley de hospitalidad, Folo decide abrir el cántaro comunal para darle vino a Heracles.

En cuanto lo destapa, los centauros perciben el embriagante olor del vino que les pertenece y se molestan porque sólo ellos pueden beberlo. Todos los hombres mitad caballo se arman con grandes rocas, abetos desarraigados, hachas de carnicero y teas, y van a la cueva de Folo. Heracles nota lo que ha provocado así que los enfrenta. Aquio y Agrio, los dos primeros centauros en entrar a la cueva, usan sus teas. Aunque él esquiva las antorchas, no puede evitar la golpiza, no obstante, mata a varios centauros, entre ellos a Orio e Hileo. El resto huye.

Al ver la fuerza del héroe, van hacia Malea, donde los acogerá su rey Quirón. Para protegerlos, su abuela nublosa Néfele provoca una fuerte lluvia para hacer resbaladizo el suelo y aflojar la cuerda del arco de Heracles. Empero, él no los deja huir y usa su arco con flechas envenenadas para detenerlos. Intenta darle a Élato pero su flecha cae en el rey Quirón.

Con la flecha envenenada ha herido al que fuera su maestro pero éste no muere pues es inmortal. En vano intentan aliviar el dolor de Quirón. Aunque tiene el veneno de la flecha de Heracles (aquellas que untó con la bilis de la Hidra), Quirón no puede morir, por lo tanto, no puede descansar. No encontrará la paz Quirón sino hasta que intercambie con Prometeo su inmortalidad para fallecer. Zeus, rey de dioses, aprueba el arreglo. Así, el sabio Quirón, rey de los centauros, se vuelve la constelación Sagitario pero esa es otra historia.

El único que se quedó en el lugar fue Folo, para enterrar a sus parientes muertos. Mientras disponía los cuerpos, extrajo una de las flechas. Al centauro Folo se le cae la flecha de las manos, atravesándole el pie y al instante lo mata. Heracles, ahora en Fóloe, sepulta a su amigo.

MUERTO

Con esa pena encima, Heracles parte a cazar al jabalí por las orillas del río Erimanto, en el monte del mismo nombre, y comienza a rastrearlo. No le es difícil encontrar al animal pero sí le cuesta trabajo atraparlo. Lo persigue por varias horas hasta que lo desaloja de un matorral.

Lo saca de ahí con gritos y lo lleva a una trampa de nieve. Cuando el jabalí cae, él le salta en el lomo y lo ata. Como con la cierva de Cerinea, Heracles se lo echa sobre los hombros y de este modo lo lleva a Micenas, en donde se lo muestra al rey.

Otras versiones indican que cuando supo que los Argonautas se reúnen para su viaje a Cólquide deja el jabalí en la plaza de un mercado. Por eso, no se sabe quién mata al jabalí pero sus colmillos se conservan en el templo de Apolo en Cumas (son de animal prehistórico).

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La Cierva de Cerinea, tercer trabajo

La Cierva CerineaEn el episodio anterior, Heracles mató a la Hidra de Lerna pero su labor fue descalificada porque en el proceso le ayudó Yolao, su sobrino. Cuando el héroe cree tener un segundo triunfo, se convierte en una derrota pues significa que sólo dio un paso para obtener el perdón por haber asesinado a sus hijos y sobrinos.

Mas no se desanima porque desde la tinaja escondida bajo tierra, Euristeo le tiene una nueva tarea, que el mensajero Copreo le hace saber: el regidor de Micenas le encarga a Heracles traer vivo a un ser consagrado a la diosa Artemisa, la cierva de Cerinea.

El rey Euristeo quiere ver con sus propios ojos al animal de cuernos de oro, hermana de las corzas que suelen tirar del carro de Artemisa. En algún momento, Artemisa encontró a 5 ciervas con cuernos de oro, las cuales son gigantes y corren muy rápido. Sin embargo, son hermosas. Las corzas con pezuñas de bronce son capturadas por la diosa para llevar el carro divino, excepto una, la que está por atrapar Heracles.

Aunque ésta queda libre, Táigete, una de las siete Pléyades e hija de Átlas, consagra a la corza de Cerinea en agradecimiento a la diosa. Artemisa previamente ha salvado a Táigete de una violación por parte de Zeus y la convierte en ciervo.

Cuernos doradosAdemás de tener cuerpo moteado, la cierva de Cerinea es ágil, tanto que las flechas no la alcanzan, a pesar de ser tan grande como un toro. Su belleza y delicadeza entonan únicamente con el carácter de Artemisa, pues aunque indómita, sus cuernos resplandecen como la misma diosa.

Por esa razón y por estar consagrada a una diosa, Heracles decide no hacer uso de la fuerza al tratar de atrapar a la cierva en Cerinea. El héroe se arma de paciencia y durante todo un año la persigue sin descanso. Ella huye sin parar pero la persecución los lleva muy lejos.

Ella corre y sigue hasta Istria y hacia el país de los Hiperbóreos, sintiendo la sombra de Heracles pero el cansancio se apodera de ella. La corza se refugia en el monte Artemisio y desciende al río Ladón para descansar y para beber agua. El instante lo aprovecha Heracles.

Al ser un diestro arquero, Heracles dispara una flecha que se inserta entre el hueso y el tendón de las patas delanteras, sin derramar sangre. Él sabe que no puede herirla sin molestar a la diosa así que opta por este modo porque así no derrama ni una sola gota de sangre. En caso contrario, hubiera tenido que dar explicaciones a Artemisa y sufrir el consiguiente castigo por maltratar algo de su propiedad.

Artemisa y la corzaUna vez inmovilizada, recoge a la cierva, se la coloca sobre los hombros y se apresura a volver a través de la Arcadia hacia Micenas. Pese a todas las precauciones, Artemisa le sale al paso y enfrenta al héroe. Lo reprende por el maltrato a su animal sagrado y él le explica, sucintamente, quién le pidió la tarea, cómo la capturó mientras abrevaba pero sobre todo que significaba el perdón de su crimen.

Cuando Artemisa se entera de todo, permite que Heracles lleve a la corza de Cerinea a Micenas para que el rey Euristeo la admire. Sin embargo, le advierte que una vez hecho eso deberá quitarle la flecha que le impide andar y devolverla a un sitio sagrado para la diosa.

Luego del encuentro y negociación con Artemisa, Heracles le lleva el raro y precioso animal a Euristeo, quien piensa haber tenido éxito. No que la cierva asesinara al héroe porque no es mortífera, sino el crear un conflicto con Artemisa y el castigo a Heracles pero no ocurre. Así, Heracles se encuentra un paso más cerca de la purificación de su crimen y también de su siguiente tarea.

 

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La Hidra de Lerna, segundo trabajo

HidraEn el episodio anterior, Heracles cumplió su primer trabajo de los doce que hará por encargo del rey Euristeo. Su segunda tarea es asesinar a la Hidra de Lerna.

La Hidra de Lerna es hija de Tifón y la ninfa Equidna, hermana del recién asesinado León de Nemea y, se dice que es madre del monstruo Quimera. Desde pequeña ella es criada por Hera bajo un plátano cerca de la fuente Amimone en Lerna. Al ser reptil gusta de andar por las cavidades terrestres. Aunque le agradan los sitios oscuros y húmedos del suelo, puede vivir tanto en tierra como en mar. Sin embargo, su guarida está en el lago de Lerna, golfo de la Argólida (cerca de Nauplia). Su forma es de sierpe y su aliento es venenoso. Tiene varias cabezas de víbora, entre tres y nueve. Posee la habilidad de regenerar dos cabezas por una que pierde aunque la del centro es inmortal.

heraclesehidraHera no coloca a la Hidra por casualidad en el lago de Lerna ya que ese sitio era sagrado desde antes de la fundación del reino de Argos. Por tanto, su estancia ahí convierte a la Hidra en una guardiana, en específico, de una de las entradas al Ades. Por esa razón, algunos mitógrafos le atribuyen raciocinio y, con ello, un deseo de venganza por la muerte de su hermano a manos de Heracles.

De Micenas, Heracles se traslada junto con su sobrino Yolao hasta la ciénaga cercana al lago Lerna; previamente él ya ha ideado un plan. Heracles y Yolao se cubren boca y nariz para protegerse del aliento venenoso del monstruo. Una vez hecho esto, Heracles dispara sus flechas.

Con ello, el héroe obliga a la Hidra a emerger de la fuente de Amimone para combatirla espada en mano y que ella lo ataque de frente. En plena lucha, Heracles asesta unos buenos cortes limpios a la bestia. Continúa cercenando cabeza tras cabeza y así las 9 caen. ¿Eran 9?

Aunque algunas se retuercen en el suelo ambos esperan que en cuestión de tiempo mueran tanto cabezas como cuerpo, pero al momento notan algo: cada vez que Heracles corta una testa, una o dos más retoñan del mismo cuello del que caen. Vuelven más cabezas, más fuertes y más furiosas. Parece una lucha interminable pues apenas se desprende una cabeza, la sangre y piel coagulada comienzan a solidificarse, moverse y crecer.

Advirtiendo que no puede derrotar a la Hidra de este modo, Heracles pide ayuda a su sobrino Yolao, quien es inspirado por la diosa Atena. Yolao usa más tela pero esta vez para enredarla a un palo y hacer fuego. Con la antorcha, ayuda a su tío quemando el cuello recién rebanado.

cancerEn tanto, Hera envía un cangrejo para que pellizque los pies de Heracles y le estorbe en la lucha pero él lo aplasta y sigue su hazaña. En recompensa por los servicios del crustáceo, Hera pone su imagen en el cielo, todavía hoy es conocido como cáncer.

El sobrino de Heracles está atento en ver de cuál cuello cae una cabeza para, de inmediato, cauterizar la herida y no renazca otra testa más. El método funciona y luego de cada decapitación, comienzan a verse más muñones. Pese a ello, todavía queda la cabeza inmortal de la Hidra. Heracles toma la única cabeza que queda, la inmortal, y la entierra bajo una gran roca en el camino sagrado entre Lerna y Eleia. Una vez hecha su labor, el héroe decide mojar la punta de sus flechas en la sangre o bilis que secretaba el monstruo para que sean venenosas.

Algunos dicen que la diosa Hera, en uno de sus ardides para perjudicar a Heracles, informa al rey Euristeo sobre la ayuda que prestó Yolao. Sea como fuese, el rey de Micenas se entera de que la Hidra ha muerto y considera que el sobrino ha hecho la mitad de la misión de Heracles. Por esa razón, Euristeo declara que el héroe no completó el trabajo solo, como debía, y no contará como uno de los diez que se le asignarían. Con esta labor invalidada, Heracles hará otras 9 si quiere el perdón por matar a sus hijos y sobrinos en un arrebato de locura dado por Hera.

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El León de Nemea, primer trabajo

EurystheusEn el episodio anterior, Heracles se puso al servicio de su tío Euristeo, quien trama con Hera la muerte del héroe a través de 10 trabajos.

Euristeo, al tanto de las muertes que llevaba cargando Heracles, de quiénes eran sus padres (sus primos, Alcmena y Anfitrión) y que él bien pudo haber sido un rey como él (rey de Micenas) recibe con beneplácito al héroe y acepta tenerlo a su servicio, con la encomienda de realizar 10 trabajos por él mismo. Al final de los 10 trabajos el rey Euristeo de Micenas, purificará a Heracles y le perdonará el haber matado a sus hijos y sobrinos.

El primer trabajo que pide el rey Euristeo (cuyo trono por derecho le correspondía a Alcmena, madre de Heracles) es matar al León de Nemea.

El León de Nemea es un monstruo, hijo de Tifón y la ninfa Equidna o de Ortos (perro de 2 cabezas, hijo de los dos anteriores) y Quimera. El enorme león fue criado y alimentado por la diosa Selene (Luna) o, más probablemente, por Hera y, sí, vive en un túnel o cueva en Nemea. Su principal atributo, además de su tamaño, es su piel impenetrable a las armas, tan gruesa como un escudo.

En el transcurso de la cacería del León, el pastor Molorco hospeda a Heracles en su casa, esperando que el héroe extermine a la fiera. Aunque no se sabe si Heracles tiene dos o más encuentros con la bestia, se dice que primero intenta cazarla del mismo modo que al león de Citerón.

León de Nemea, piel impenetrableComo Heracles es un excelente arquero, le dispara varias flechas al León de Nemea pero el astuto hijo de monstruos logra esquivarlas. El héroe no se da por vencido y nuevamente lo intenta. Esta vez usa una espada de bronce, la cual no le hace el menor daño a la gruesa piel. En un tercer intento, arranca de la tierra un olivo, con el que hace un garrote para noquear y matar a golpes al León pero también resulta inútil.

Heracles ve que no puede zaherirle, cortarlo o matarlo a golpes. Aunque brusco, sabe usar la cabeza e idea un plan para acabar su cacería. El golpe estratégico de Heracles consiste en acorralar al León para que vaya directo a él y enfrentarlo cuerpo a cuerpo.

El héroe lleva a cabo el plan. Va a la guarida del animal cuando no está y descubre que más que cueva, es un túnel pues tiene dos entradas. Heracles llega hasta una de las entradas y la tapona, de tal forma que, sin importar la gran fuerza del monstruo, éste no pueda salir por ahí.

Lucha de Heracles con el león de NemeaDespués azuza al León de Nemea de tal manera que lo acorrala en su propia guarida y en su lucha lo estrangula con sus propios brazos.

De camino al reino de Euristeo, Molorco hospeda nuevamente a Heracles y ambos sacrifican un animal del rebaño del pastor en honor a Zeus. El victorioso héroe ha cumplido su primera tarea y ha traído el cadáver entero del León de Nemea hasta Micenas y hasta el rey Euristeo.

En cuanto Euristeo ve al León se asusta tanto que le prohibe al héroe entrar en la ciudad. Ahora mostrará sus trofeos a las puertas de ésta. Para el temeroso de Euristeo eso no es suficiente y ordena forjar una tinaja o urna de bronce muy resistente en la que sólo él pueda caber. La tinaja es escondida bajo tierra y desde ese momento Euristeo se esconderá en ella cada vez que se anuncie Heracles para una nueva misión. Sea para decirle una tarea o constatar la labor cumplida, Euristeo usa al heraldo Copreo, hijo de Pélope y a quien ha purificado de asesinato.

En tanto, Heracles aprovecha el fin de la tarea y el trofeo. Durante un tiempo, él se parte la cabeza averiguando cómo desollar al León. Al fin, Atena le da inspiración divina. Él emplea las propias garras del animal para curtir la piel y reemplazar el atuendo que ya tenía.

Ahora, Heracles porta la piel invulnerable del León de Nemea como armadura y la cabeza como yelmo, que lo hacen ver feroz. Desde entonces, él se viste así en las labores posteriores a ésta; mientras que Zeus transforma en constelación al León de Nemea para recordar el triunfo de su hijo.

En tanto, el cobarde de Euristeo, sabiendo que Heracles sobrevive a la tarea, decide enviarlo con un ser más horrendo y mortal: Hidra de Lerna.

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